martes 10 de noviembre de 2009

Miranda del princep, vía Dori, variante de entrada Picazo Nubiola.




Uuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuu..... ulula el viento, uuuuuuuu, uuuuuuu, uuuuuuu..........

Me llamó Joan a mitad de semana, a ver que hacíamos y planteamos dos o tres opciones, después volvimos a hablar al final de la semana, y supe que Joaquin está recuperado de su rotura fibrilar, mucho antes de lo previsto, vendrá con nosotros. Se plantea la Dori, de la Miranda del princep. Joaquim y yo la hemos hecho muchas veces, dice Joan, es sencilla, pero bastante larguita, ciento ochenta metros. Me suscribo a la iniciativa, porque la tengo en la lista, porque tiene una aproximación larga, que me gusta andar por la montaña y porque es larga.
Pues bueno, total, que vamos payá, y no por el camino más corto, que es por la Cova de la arcada, desde el Clot del tambor, sino por el Coll de porc, desde Can Massana, que dicen ellos que es mejor y, por mi, de puta madre, que como he dicho antes, me gusta andar por el monte.

La vía es una sucesión de rampas de tercero, interrumpidas de vez en cuando por tramos más verticales, en los que se convierte en cuarto, cuarto superior, con algún paso de quintillo, muy bien asegurado con paraboles, especialmente en los tramos mas difíciles.

Son seis largos de cuerda, o sea, dos por cabeza.
Como el día está de viento, cunto más parriba, más viento, pero bien, todo sobre ruedas hasta la cima.
Luego tiramos por un atajillo que se saben los colegas que, flanqueando por la base del Bitllot, te pones en el Coll de porc en na. de aquí pabajo por donde habíamos venido y a Santa Cecilia, a zampar unos bocatas, en mi caso acompañados de las dos birras de rigor, que corresponden a una postescalada, ellos con Coca Cola, que son abstemios los colegas.

Lo mejor de todo es que Joaquim esté bien ya.
Hala, a esperar al domingo que viene.

lunes 2 de noviembre de 2009

Magdalena inferior, vìa Apia.



Enterado del reciente reequipamiento y atraído por el olor del parabolt, me encamino hacia la vía Apia, de la Magdalena inferior. Me acompañan Fernándo y Juan Miguel.

Tengo por costumbre no contrariar la graduación de las reseñas pero, en este caso, lo haré un poco, no en el grado de la vía, que me parece correcto, pero si en el lugar en el que cologar los signos. La reseña utilizada es la de Kpujo.com, la única que he encontrado en internet (seguramente no la única que hay).

El día se presenta típico de otoño, con girones de niebla que se alternan con claros por los que se filtra el sol y un ambiente de humedad.

La vía resulta fácil de localizar, muy cerca del punto culminante de la escala de Jacob, se ven las primeras chapas verdes, que se pierden tras una pequeña panza de la roca.
Empiezo la escalada con pies de plomo, que estar cerca del suelo siempre me da miedo, al contrario de lo que le sucede a otras personas. Conforme voy ganando altura, gano también confianza y llego hasta la pancita, que tiene una chapa justo debajo y otra justo encima, para chapar en la de despues, hay que superar el pequeño esplome que ofrece. Para las manos hay unos buzones que te cagas, pero para los pieses nada. Trinco el buzón que más me gusta y me doy cuenta que de que la superación la tengo que hacer con la mano izquierda, la recientemente lesionada y, aúnque la recuperación va viento en popa, todavía no dispongo en ella de la fuerza normal y no me fio. Cambio de mano como puedo y tiro parriba, chapo, descanso un momento y sigo hasta una reunión muy sana, en un sitio bastante derecho, pero con buenos pies, el largo tiene unos veinte metros y está como cuarto superior, grado con el que coincido, excepto en el paso del desplomillo, al que le pondría quinto.

Fernándo le mete al segundo y, después de un par de metros derechos, con un paso finito, la pared se tumba y tercero hasta la reunión, también a veinte metros, poco más o menos. En la reseña pone el largo de quinto inferior. El paso finito si que debe de serlo, pero poner ese único signo en el largo, induce a una interpretación equivocada.

Continuo con la última, muy disfrotona. Empieza un poco tumbada, pero luego gana verticalidad, con grandes presas, unos treinta metros hasta la cima. Este último largo está graduado de quinto inferior, según la reseña, pero yo diría que no pasa de cuarto.

La he encontrado una vía divertida y amable, con buena roca y bien asegurada. Muy agradable de recorrer.

lunes 26 de octubre de 2009

Sossis i patisants (Collegats)

Muchas veces he pasado por el desfiladero de Collegats y he quedado embelesado, pero nunca había sido mi destino. Ya era hora. Me encanta el ambiente que le rodea a uno, cuando está allí.
Joan, Balbino y yo, hemos dormido en la furgo, en la Font de la Figuereta. Habíamos elegido una vía a priori sencillita, pero no imaginábamos hasta que extremo lo es. Se trata de una rampa, rampa, menos la entrada de la vía, que se las trae. El primer paso consiste en la superación de un desplome, que está de quinto. A lo mejor si que es quinto, pero en frío y con las suelas embarradas... menos mal que no es obligado, porque hemos pringado los tres. Luego sigue un tramo guarro, por un diedro con tierra y vegetación, en dónde la dificultad depende de lo que te fíes de las ramas como presa. Algunos arbustos más sólidos sirven como seguro.Así cinco o diez metros y despues ya se tumba la cosa y empieza un terreno que va a ser la tónica general de toda la escalada: placas tumbadas y fáciles, com buena roca en general, aunque con alguna excepción, y algunos resaltes en los cuales aumenta la dificultad ligeramente, sin pasar en ningún momento de cuarto, quizá algún paso de cuarto superior, por no contradecir la reseña original.

El caso es que no ha venido mal que fuese así, porque una lluvia intermitente ha dado el punto de emoción y, de haber sido más dificil la vía, no hubiésemos sido capaces de hacerla estando mojada.

El descenso nos ha costado más que la escalada y no es exageración. Supongo que en seco será otra cosa, pero así, tan resbaladizo, ha sido verdaderamente incómodo. Se trata de bajar por una canal equipada con cables, cadenas y cuerdas fijas.

En definitiva, he conocido una región magnífica a la que pienso volver.

domingo 18 de octubre de 2009

Vía Daniel Sa a la Miranda de las Boigas



Ya casi bien, tras la fractura de muñeca que he sufrido este verano, he ido con Joan y Fernándo a la vía Daniel Sa, de la Miranda de las Boigas. Vía elegida bajo varios condicionantes. Fernándo tiene una lesión de rodilla y andar es un problema para él, así es que tenía que haber poca aproximación. Joan pedía que diese el sol, porque está constipado y yo, como me reincorporo, viniendo de una lesión, pedía que no fuese dificil y que estuviese bien asegurada, para ir probando. O sea que tenía que ser una vía no muy dificil, bien asegurada, que diese el sol y con poco pateo. Llegé a preguntarme, muy sinceramente, si realmente queríamos practicar la escalada o si sería mejor que nos fuésemos a pasear por un parque.
Bueno, pues al final la cosa ha estado bien y ha sido a gusto de todos. Además son tres largos de cuerda, uno para cada uno. Para mí el primero, por ser el más fácil y yo el más malo de los tres. Veinte metros de tercero, con algún paso de cuarto y tres paraboles, flanqueando hacia la derecha, hasta una rerunión con buenas vistas del refugio y las agullas.
La segunda ha sido de Fernándo. La pared gana verticalidad y hay dos o tres metros finitos (V), dónde noto un poco de molestia, al tener que tirar del dedo corazón de la mano izquierda, pero solo un poco y solo en esas circunstancias, o sea que me estoy recuperando bien. El largo es el más dificil, pero está bien asegurado.
Por último le toca a Joan, un largo agradable de cuarto - cuarto superior, vertical, con buena presa y los seguros un poco menos cerca, pero bien, sin exagerar.

El descenso ha sido una excursión divertida para mí y molesta para Fernándo y su rodilla de cristal, con destrepes y canales.

La cerveza, indispensable y objetivo fundamental, en El Bruc.

Que bie, ya estoy escalando otra vez, que ganas tenía. En más de dos meses solo había hecho la Tio Gos, hace dos semanas, con la mano jodidilla.

domingo 4 de octubre de 2009

A la mano coja


No me veía lo suficientemente recuperado del brazo, como para escalar. La mano está debil y dolorida. Juan Miguel me lo propuso, y también Fernándo, pero no lo veía nada claro y estaba dispuesto a seguir esperando. Sin embargo, el viernes a última hora me dejé seducir por Pere y Quima, que me ofrecieron rebajar su objetivo del domingo incluso a niveles ínfimos, con tal de que pudiese acompañarles. Decidimos ir a la Tio Gos, en el Gorro Frigi, que me faltaba en la colección de "love climbing - Arias".
La vía ha resultado sencilla y relajada, a pesar de la disfunción que todavía tengo en la mano izquierda, lo complicado ha sido llegar hasta Gorros, por culpa de las retenciones de tráfico y las aglomeraciones. Cuando ya estábamos a trescientos metros de la entrada del parquing del monasterio, el atasco era tal que dimos la vuelta y volvimos a Monistrol, para volver a subir en el cremallera.

En cuanto a la escalada, una vez conseguimos llegar, bien, muy facilita, salvo el principio del último largo, que está de seis a, pero no es obligado.
El primer largo y el segundo son muy sencillitos pero resultan agradables de escalar. El tercero y el cuarto son andando o casi y los hemos empalmado, saliendo a ensamble cuando se ha terminado la cuerda. El último ya no es tan fácil, empieza con unos pasos duros, que son el seis a, pero que, como decía no son obligados en absoluto. Pere, de primero, lo saca limpio, con mucha soltura y un par de resoplidos. Yo, estando sano, no se si lo conseguiría, probablemente no y asi, ni soñarlo. Se puede acerar bien, pero veo que la mano izquierda no me lo permite, así es que desplego los estribos y asunto resuelto. Luego sigue un cuarto superior-cuarto, que supero sin plroblemas, con algo de recelo en algún paso de mano izquierda, pero bien. Quima prueba y hace un par de acerillos que le duelen en el alma (orgullo de ganadora).
Una buena observación, a tener en cuenta por quien vaya, es que la reunión final, en la cima, está a la izquierda y cuesta encontrarla.
Después ya unas buenas cervezas y eso, y hala, hasta la próxima, que veo que hasta cuarto, de momento, puedo escalar.

lunes 28 de septiembre de 2009

Caminando





Calculaba que por estas fechas podría volver a escalar, pero el cálculo era erróneo. La recuperación está siendo más lenta de lo que esperaba y no se cuando llegará a su fin. Hay momentos en los que tengo la sensación de que será pronto, y otros en los que me parece que no va a ser nunca, pero, como realmente no hay mal que por bien no venga, sobre todo para un optimista empedernido como yo, esta situación a dado lugar a una actividad que tenía olvidada y que conduce a un estado mental que es el inicio del buen camino (lo se por experiencia). El buen camino en la montaña, en la escalada y en la vida en general.
Este domingo he ido a Montserrat a caminar, ya que escalar no puedo, y he caminado, inducido por alguna misteriosa inspiración y si habérmelo propuesto, de una forma que tenía olvidada.
Últimamente andaba en busca del pie de vía y antes, cuando mi regreso a la montaña, lo hacía con espíritu deportivo, con vocación por el esfuerzo.
Este domingo he deambulado por la montaña como solía harlo en otros tiempos, sin rumbo fijo, despacio, volviendo sobre mis pasos en muchas ocasiones, contemplando mi alrededor y observando los detalles, con un espíritu mucho más contemplativo que deportivo.
Estoy muy satisfecho de haber recuperado estas sensaciones que me llenan de buenas espectativas, que se transforman en ilusiones. Creía que los bosques de Montserrat no eran tan atractivos como antes y lo achacaba al gran incendio. Lo que no acababa de entender es que también sucediese en los lugares a los que no llegó el fuego. Ahora me he dado cuenta de que no es el bosque el que ha cambiado, sino mi forma de verlo. Ahora estoy volviendo a verlo como antaño.

martes 4 de agosto de 2009

Directa de l' Avatar y la Dent d' Orlú







Siete de la mañana... Plaza Orfila... Furgoneta industrial reciclada como vehículo de "expedición"... Trajín de mochilas...

Un buen bocadillo en Coll de Nargó...

Aproximación de una hora, poco más o menos, hasta el pie del Tossal de la Feixa y empezamos a escalar casi al medio día.

La vía Directa de l' Avatar, made in Gillem Arias, benefactor de los limitados, me ha gustado mucho. Es mucho mejor que su vecina, la vía d' en Guillem, que hice hace poco. La pared es mucho más estética y aérea y la dificultad más sostenida, con buena roca y la profusión de paraboles característica de la firma G. Arias. Una vía para escalar relajadamente y sin gastar ni una gota de adrenalina.
Largo tras largo la vamos superando, pensando en lo tarde que vamos a llegar a la Dent d' Orlu, nuestro próximo destino, al queríamos llegar tempranito, para situarnos, que no lo conocemos, pero también queremos hacer esta vía, así es que asumimos que llegaremos tarde.

Descenso con el necesario recorrido por la estética cresta de los Pics del Coniller y cerveza en Coll de Nargó. Después, carretera y manta.

Cruzamos andorra y nos metemos por el túnel de Envalira. Salimos en Francia, ya de noche.
Llegamos a Ax les Termes y vemos un cartel de indica el camino hacia la Dent d'Orlu. Al final de una carreterilla, un parquing con alguna gente pernoctando, unos en furgoneta o autocaravana y otros en tiendas de campaña. Allí nos quedamos.

Al día siguiente un almuerzo pantagruélico, en el bar de una señora muy amable y simpática, que nos debió ver cara de hambre. No nos lo pudimos comer todo, y eso que yo soy un tragaaldabas.
Allí, entre la explicación de la mujer del bar y los mapas expuestos en la pared, nos damos cuenta de que estamos en dónde no es. Estamos en el valle al sur de la Dent d' Orlu y deberíamos estar al norte, en el siguiente valle.
Cogemos la furgona y nos vamos para allá. Remontamos una pista y llegamos a un parquing que es una rotonda. Ese es el bueno, al que teníamos que ir. Hay más escaladores. Preguntamos y nos indican el camino.

Aproximación de una horita o así, por bosques y prados pirenaicos, muy acogedores...

La pared está bastante concurrida, por cordadas de diferentes nacionalidades, en diferentes vías. En la nuestra no hay nadie. Es la Tapa Sens Dalle, una de las más fáciles, que la clave del éxito está en ponerse objetivos asequibles. Otra vez es casi el medio día.

Se trata de un tipo de escalada al que estamos poco acostumbrados. Son placas inclinadas, de adherencia. La roca es gneis, que es como el granito que venderían en un bazar chino. Parece granito, pero es peor, con menos adherencia.

En la segunda tirada, Fernando pierde el rastro de la vía y decide hacer reunión en una de la vía de al lado, teniendo que esperar a que un alemán saliese y la dejara libre.
Ahora me toca reencontrar el camino. Voy flanqueando hacia la izquierda y, por fin, vuelvo a encontrar algunas chapas de la vía. Termino haciendo un recorrido turístico por placas tumbadas y franjas herbosas y acuíferas, de sesenta metros que me lleva a la tercera reunión de la vía.

Durante toda la jornada vivimos rodeados de niebla y brumas, con el jersey puesto.
Las reseñas dicen que es una vía muy asegurada, pero no es cierto, la verdad que alejan, a veces más en lo difícil que en lo fácil. Se puedes poner cacharros, pero solo en algunos sitios. De hecho, no siempre se ve la siguiente chapa, lo que le da al asunto un puntito de aventura, obligándote a orientarte en la pared, que es lo mejor de la vía.

En realidad no es difícil, es creertelo, creer que te aguantas por adherencia y mantener una buena posición, con el eje de gravedad pasando por los pies y bien derecho. Si te pones bien y te lo crees, no tiene ningún problema, lo que pasa es que. entre la falta de practica y los alejes, da un poco de yuyu. Después de unos cien metros ya le he pillado el truco.

Las dificultades se concentran en el centro de la vía. Como siempre, lo hemos organizado de manera que a Fernando le toque lo más difícil, porque es el más fino de los dos.

Hay algunos pasos de quinto y, en una tirada, algo de quinto superior.
En uno que está como de quinto, hay una cuerda fija, con nudos, en un resalte. Mi compañero dice que no le parece serio, pero acaba por agarrarse a ella, que si está es por algo. En una guía francesa, que hemos visto, dice que se lleven estribos, puede que sean para ahí, en caso de no estar la cuerda fija.

Luego viene una que es la más dura. Marca quinto superior. El quinto superior está en la superación de un techito y el paso previo a él. En principio, se puede evitar desviándose por la izquierda, pero cuidado, que es de hierba, bastante vertical y, según como este de húmedo, puede ser complicado y desagradable. De todas formas, Fernando siempre va por dónde es e intenta y normalmente consigue, sacar los pasos limpios. Yo soy mucho más tramposo, sobre todo si voy de primero.
El paso del techo lo encuentro más de quinto superior, que es mi límite, y acabo por agarrarme a la cuerda. Fernando, que después de mirarlo bien, lo hace sin problemas, dice que si es quinto superior. El paso en cuestión consiste en superarse con el pie derecho en un garbanzo resbaladizo, a la altura de la cintura y las dos manos en ñapas.
A continuación viene una placa fina y bastante derecha, de quinto, unos cinco metros. Luego un flanqueo fácil, a la derecha y reunión.

Desde aquí faltan cuatro largos sencillitos, sin pasar de cuarto. Lo malo es que, en la antepenúltima tirada, cuando ya parecía todo hecho, la lesión de menisco que Fernando arrastra desde hace tiempo, decide hacerse notar. El hecho no impide que salgamos por arriba, pero hace que lo hagamos con mayor lentitud de la que ya solemos llevar, y la bajada, ni te cuento, es un camino un poco escabroso que, con la rodilla dolorida y el miedo a un nuevo achaque, recorremos a paso de procesión de las más lentas.
Por fin llegamos al bosque, ya anocheciendo y lo cruzamos con los frontales encendidos.

En el parquing hay una pareja-cordada de jóvenes que nos esperan con preocupación, a pesar de que no nos conocen. Han visto nuestra furgoneta, con una reseña de escalada sobre el salpicadero, la niebla y la noche y han deducido que podía haber visos de tragedia. Hablamos con ellos un rato, les explicamos y les agradecemos.

Queríamos darnos una buena cena, pero con lo pronto que se recogen en Francia, tenemos que conformarnos con el fuet que nos quedaba y unos churros que compramos en un puesto de feria que estaba cerrando, que estaban tan malos que acabamos tirándolos a una papelera. Dormimos aparcados, ya en el camino de vuelta y desayunamos en Puigcerdá, en la Plaza del Campanario.

No he publicado antes esta piada, que es de hace casi una semana, porque el trabajo me tenía secuestrado.
Ayer, día anterior a coger unos días de vacaciones, para irme con mi mujer, a pasear por ahí, he sufrido un accidente laboral y me he roto un brazo, así que, además de haberse jodido las vacaciones y el trabajo, voy a tener que estar una temporada sin escalar. Que se le va ha hacer...



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