A veces pensaba en restaurar la vía que abrí con Juan Miguel hace mucho tiempo, en el Gorro (o que abrió Juan Miguel conmigo). De la de la Agulla del Pla del Ocells no me acordaba en absoluto y todavía no recuerdo casi nada.
Jordi me lo proponía en ocasiones, pero siempre lo iba dejando para otro mmomento, simplemente por pereza, porque me apetecían más otros planes, esa es la verdad.
Pasó el tiempo y Jordi desenterró el taladro, como los indios el hacha de guerra, esa es mi percepción y, si no le gusta me da igual, de todas formas, le parece mal todo lo que digo...
Jordi me iba comentando sus acciones, de vez en cuando, además, las seguía en su blog. Hasta ese momento, no me habían parecido tan malas como la gente decía y criticaba. pensaba: total, porque ponga unos cuantos paraboles, en las rampas de detrás del Gorro, nadie debería molestarse, ¿qué más da?
Mas tarde me comentó que había colocado una linea de chapas en la normal de La Magdalena superior y en algún otro sitio. Le dije que eso iba a levantar ampollas.
Ahora no se si antes, despues o durante, pero en aquellos días, se llevó a cabo el reequipamiento de las vías Guzmán-Silva, con la participación del propio Guzmán, para mí Juan Miguel. Me lo iban contando ilusionados. No me gustaba como lo estaban llevando a cabo pero, ¿Quién era yo para decirles nada? Les dije que, por mí, lo que ellos hiciesen estaba bien. Yo lo hubiese hecho de otra manera, pero no lo había hecho, así es que me tocaba callarme.
A continuación apareció Buitri, anunciando victorioso es desmantelamiento de una de las vías, la que todos sabeis. Tampoco me pareció acertado, pero lo esperaba, era lógico que sucediese. No solo por el trabajo mal hecho, también por la actitud que Jordi acostumbra a mantener. Si buscas pelea, la acabas encontrando. Apliqué el mismo principio que antes: ¿Quién soy yo para criticarlo?
La verdad es que siempre he pensado que el aperturista de una vía no tiene ningún derecho especial sobre ella. La pared no es suya, él ha sido el primero en escalarla, eso es meritorio y de agradecer, por el legado que nos deja, pero nada más. El concepto que tengo de apertura de una vía es otro tema y, si entrase en él, me desviaría de lo que estoy diciendo.
Al mismo tiempo, me iba dando cuenta de que ya no eran solo unas cuantas chapas en la rampa de detrás del Gorro, sino un estilo de reequipamientos que, de extenderse, tendría consecuencias importantes y, en mi opinión, muy destructivas.
Atención: es muy importante recalcar que no veo problema en que se abran vías de ese estilo, de hecho, yo las frecuento muchas veces, el problema está en la destrucción de las que desaparecen bajo ellas. Es fundamental entender eso. En este contexto, no está mal que se abran vías de ese tipo, siempre que se haga a una distancia prudencial de las que ya existen. Otra cosa es la saturación de vías que sufren la paredes, pero ese también es otro tema.
En ese momento y dadas las circunstancias, decidí que quería decirle a Jordi lo que me parecía, e intentar, desde la posición de amigo, hacer un poco el papel de mediador e intentar convencerlo para que rectificase sus acciones. Dudé en lo forma de decírselo y, por fin, lo hice a través de un escrito en este mi blog (
http://sinfamanigloria.blogspot.com/2009/12/para-jordi-pazos-desde-el-respeto-pero.html) que, claro, es público, como público es el tema del que se trata. El resultado ha sido nefasto, no lo podía haber hecho peor. No solo no ha servido para que reflexione, sino que ahora parece ser que me considera uno de sus peores enemigos.
Al poco me llamó Juan Miguel y le comuniqué algunos de mis argumentos, esta vez por vía privada. No obtuve respuesta entonces. Ahora he leído, en otro blog de internet (
http://montserratadventures2.blogspot.com/2010/01/oda-al-cant-dels-ocells-per-j-m-guzman.html), un escrito suyo, cargado de rencor hacia mí, por cosas ocurridas cuando teníamos catorce años (ahora tenemos cincuenta y dos), para mí olvidadas por intrascendentes, y por otras más actuales, que no alcanzo a comprender en absoluto, y que en ningún caso guardan relación con el tema.
En cuanto a mi cambio de postura, que no ha sido de pronto, sino que se ha ido gestando a través de mucho tiempo, no es cobardía ni traición, ni ser demasiado influenciable. Es el resultado de la reflexión, del análisis de la situación, siempre cambiante. Cambiar de parecer no es síntoma de debilidad, sino de inteligencia.
Naturalmente, puedo yo estar equivocado y tener ellos la razón, eso es así, por definición.
Siento mucha vergüenza de que seamos incapaces de tratar las cosas sin enfrentamientos. Estoy harto de recibir insultos y desprecios, a cambio de argumentos, y el colmo es que terminemos ofreciendo un "reality show", con nuestras taras psicológicas por argumento, así es que, si las cosas van por los caminos que están yendo, yo ya no tengo más que decir.