lunes, 15 de diciembre de 2008

Abandonos y huídas



Llevo tres domingos entre el abandono y la huida.
El primero empezó con avería de la moto, cuando iba al encuentro de mis compañeros, al lado de Vilafranca. Después de esperar a la grúa y dejar la moto en su guarida, almorcé en casa y me fui a Montserrat, en la furgoneta. La dejé en Monistrol y subí en el cremallera, por tres euros (ida y vuelta), el mismo precio que el parquing (precios de amigo de Montserrat, cosa que siempre me he considerado y de la que ahora existe acreditación). Esta forma de acceso me ha gustado.
El funicular de Monistrol combina estupendamente con el de Sant Joan y, con eso, más comodidad ya es imposible.
Aquel día hacía un frío de la hostia. El camino estaba cubierto por placas de hielo y había un poco de nieve a los lados. Dos o tres cordadas acometían alguna vía, con cara de frío.
El caso es que me fui a la vía "Lo tio gos", en el Gorro Frigi, en solitario. Hice la primera tirada las dos veces que exige el ir en solitario. Como es tan fácil, no merece la pena utilizar jumars. De hecho, me daban gana de subir a pelo, pero no lo hice, por si las moscas.
Una vez en la primera reunión, por segunda vez, el cielo se había tornado plomizo y amenazador. Un fuerte viento helado batía la pared. Aquel plan no me apetecía nada y abandoné.

El siguiente domingo fui con Ferrán y Fernándo al Serrat d' els Monjos, a la vía Guateque. Se trata de una vía de unos doscientos metros, cuya dificultal máxima obligada es de quinto superior, por una pared de bloques y fisuras, algunas herbosas. La primera parte de la vía es la más sencilla y el horario teórico es de tres horas.
Nos metemos a las doce y a las dos todavía no hemos alcanzado la segunda reunión. Desde el primer contacto con la roca, tuve la sensación de que aquella vía es demasiado para nosotros. Hemos hecho vías de esa dificultad, pero de otro tipo. Estamos acostumbrados a ir de chapa en chapa. Somos unos chaperos. Ha quedado muy lejos la época en que teníamos soltura en movernos por una pared no superequipada. Abandonamos porque vamos muy despacio y, en mi caso, porque estoy convencido, cada vez más, de que no estoy preparado para hacer esa vía.



Este último domingo he ido con Joan y Joaquim, sin una idea definida. Hace mal tiempo, amenaza lluvia y hace frío. Decidimos ir a una vía sencilla. En la Magdalena superior, Guillem Arias ha abierto dos que pueden esta bien, de esas aptas para todos los públicos. Decidimos ir allí pero, cuando llegamos al monasterio, después de un sabroso almuerzo en la Fonda Xica, que eso si que ya no nos lo quita nadie, nos encontramos con que está cayendo agua nieve.
Nos vamos a Collbató y nos plantamos delante de la pared de La Codolosa, en el merendero de la cova del Sal Nitre. Está lloviendo claramente. Es una llovizna persistente y todo está mojado. Nos vamos. Andamos herrantes, sin saber que hacer y, de pronto una idea salvadora: vámonos a Subirats que por allí se ve más despejado.
Esta vez si que hemos acertado y al fin pudimos escalar algo. Fueron un par de vías deportivas, una de cuarto y otra, que me gustó mucho, de quinto superior, con un diedro técnico al principio y un pronunciado desplome, pero con buen canto, al final. Despues cervecita, charla y para casa.
Ahora, a ver que pasa el domingo que viene. Se admiten propuestas.

En las fotos: Quimet en Ibéricus (Subirats) y Ferrán empezando Guateque, asegurado por Fernándo.

1 comentario:

Lluis Nadal Argaiz dijo...

El sábado, en la Codolosa hizo hasta sol! El domingo, nosotros también estábamos por allí, en Collbató, que se almuerza mejor, pero cuando empezo a llover nos fuimos hacia el Garraf, que se veia despejado, y escalamos un poco en Penya Ginesta. Tendría que estar prohibido llover en domingo!