domingo, 15 de marzo de 2009

Arista del violín





He visto en la reseña, que uno de los aperturistas de esta vía fue Albert Ibañez. Fue un capullo porque se quedó con material mío, que le había prestado. Era muy independentista, por eso he puesto el nombre de la vía traducido al castellano. No porque esté en contra del independentismo, sino para que se joda. También hay que reconocerle que dio la cara en la pared. Un día de mucho viento, de ese que te puede tirar, estábamos acojonados los tres de la cordada y él salió, en una tirada, por una arista, completamente a pelo. Claro que también podíamos haber abandonado, pero bueno, reconozcámosle el mérito y que no era mal chaval en todo y vaya una cosa por la otra, así es que dedicaré esta escalada a su memoria. Despareció en el Himalaya siendo todavía joven, junto con Grañó, a quién también conocí.

Fernando, que llevaba cuatro meses inactivo, por una lesión en la rodilla, sin ningún recelo le ha metido al primer largo y, sin ningún problema, ha llegado en seguida a la reunión. Yo he seguido con la segunda tirada, que es la más sencilla y he ido a parar a un bosque por el que se puede andar tranquilamente. La última es la más difícil (V), pero Fernando ha demostrado que no ha perdido facultades y ha superado la dificultad sin despeinarse. Cuando ya lo había perdido de vista, oigo: ¡AY, AY, AY, LA RODILLA A, AAAA, AY...! Y la cuerda deja de correr. ¡¿Qué te pasa?!
¡La rodilla, ay, ay! Y la cuerda sigue quieta. A mi lado había llegado otra cordada, de hombre y mujer jóvenes. Me ofrecen avellanas. La cuerda se mueve un poco, se vuelve a parar mucho rato, así varias veces. Por fin me dice que está en la reunión. Subo y hay tres o cuatro metros que me cuestan un huevo, después ya la cosa se suaviza y me reúno con mi compañero. Le ha crujido la rodilla, está medio cojo, dolorido y con muy malas sensaciones. Subo hasta la cima, para la que solo queda una corta grimpada, sube Fernando y también llega la chica de la otra cordada. A Fernándo le cuesta más bajar por la canal, con la rodilla dolorida, de lo que le ha costado escalar la vía. Despuén una cervecita y nos despedimos. Ojalá se recupere bien.

2 comentarios:

Sin fama ni gloria, acciones y reflexiones. dijo...

Lo he pensado mejor. No le perdono lo delmaterial. ¡Jodete Albert, que tú estás muerto y yo aquí, tan tranquilo!

Lluis Nadal Argaiz dijo...

Felicidades por la vía. Lástima de la rodilla de Fernando, es lo que tiene la tercera edad, que no se acaban de curar las cosas!

Y què mala leche gastas! Pobre Albert!

Nos vemos!