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martes, 5 de octubre de 2010

Aresta Sanpietro




La Cara de mico o Aguja del mirador, se encuentra en la parte alta de La Plantación. Por el lado norte, es un boño, junto al camino de Sant Joan A Sant Jeroni, entre El Gorro frigi y el mirador. Por el lado sur, presenta una estrecha y atractiva arista, de unos cien metros, por la que discurre una vía poco conocida, llamada Aresta Sanpietro, que puede ser interesante, si se busca algo tranquilo.
Encordado con Ángel, he recorrido los cuatro largos que componen la vía. El primero, un diedro de cuarto, unos veite metros. El segundo, ya encarando el espolón, tercero y una distancia similar. Por cierto, al llegar a un arbolito, vi una flamante anilla, a la izquierda, y me fui a buscarla, resultando que es una reunión de otra vía, más antigua, que discurre por la izquierda. La de la Aresta Sanpietro está pasando por la derecha del árbol.
Ahora viene lo mejor. Salimos de la reunión con unos pasos de quinto y encaramos una ristra de paraboles que ascienden por terreno algo desplomado. En libre tiene que ser duro y seguro que resultaría interesante para quien tenga mucho grado, puede que seis c, o siete a. En artificial nos tendremos que estirar de verdad y, en algún caso, no llegaremos, teniendo que salir de los estribos. Antes de la reunión, vovemos a escalar en libre, con agún paso inicial que podría ser quinto y después aflojando a cuarto superior.
El último largo parece muy fácil, a la vista, y los primeros metros lo son, pero luego ya no es tan fácil como parece, es cuarto superior. Eso sí, muy biém asegurado, con paraboles, como toda la vía.
encontraremos una instalación de rapel, en la cara opuesta a la que hemos escalado. Es un rapel corto, de unos veinte metros, incluso se podría desgrimpar.
La aproximación es bajando hasta el sentinella y girar a la izquierda. Está enfrente de la Miranda del Sentinella. En la Plantación, suele costarme encontrar las cosas, porque hay muy poca visibilidad.
La reseña está en www.lanochedelloro.com
(está en la sección "Bellavista")

martes, 29 de junio de 2010

Abierto hasta el atardecer

Esa ha sido la vía a la que me han llevado a pasear Lluis y Lourdes. Dificililla para mí, pero sin problemas y muy relajado, al ir todo el rato de segundo. Así me apunto a un bombardeo.
Vía bonita en una pared fea, la cara oeste del Serrat d'en Montaner. Sombra por la mañana y sol a partir del medio día. Bien asegurada con paraboles y reuniones comodísimas, en grandes repisas. En total, unos cien metros de escalada. Descenso en dos rápeles, por la misma vía.
He mirado en internet y he visto dos o tres reseñas, con diferencias de casi un grado, entre unas y otras, así es que voy a aventurarme a dar opinión sobre ello.
El primer largo empieza fácil, cuarto como mucho, pero solo unos tres metros, hasta un clavo. Luego viene una placa de otro tanto o pelín mas de distancia, con dos chapas bien hermosas, que lucen como divisas de una ganadería. Entre que aquello es fino y derecho y que empezar me cuesta siempre un huevo, he terminado agarrḉandome de sendas cintas, como un bellaco. Debe de ser V+, diría yo. Luego ya viene un trecho largo, quince metros más o menos. que se vuelve más humano, pero de fácil nada, que es finito. V mantenido, hasta que aquelolo arrampa y, hasta la reunión, ya sin problema, cuarto y después menos.
El segundo empieza dócil, no le doy más de IV, hasta una pancita que está de 6a. y que sí debe ser eso. Solo un paso, que no me ha salido por poco, lo cual coincide con el grado 6a. No es obligado y, saliendo de la pancita (no confundir con panceta, que es ese tocino entrevedado que resulta tan bien, asado sobre ascuas) viene un trecho que sí es bastante obligado y anda por el V+, tres o cuatro metros, hasta la siguiente chapa. Luego ya va aflojando mucho, dereciendo la dificultad rapidamente, hasta entrar en la reunión correteando sin problemas. Entre el V+ y el II, pasamos por todos los grados.
El último ya no ofrece resistencia. Primero larga rampa de II y luego un murillo que no pasa de IV, si es que llega.
Si nos atrae el llegar hasta la cima, cosa quewsuele sucedernos a los clásicos, tendremos que hacer y desacer una corta grimpada, de III escaso. La cresta cimera del Serrat d'en Montaner es un sitio chulo, estrechito y muy aéreo. No hay ninguna instalación, de ahí que tengamos que destrepar el trozo. Nosotros dejamos las cuerdas atadas a la reunión, lo suficientemente largas para llegar hasta arriba, que está cerca. Eso reconforta el espíritu y nos libra de los malos pensamientos, ofreciéndonos la posibilidad de gozar de unas buenas vistas, sin yuyus incómodos e innecesarios.

miércoles, 23 de junio de 2010

La Badalona del Gorro



La había hecho de joven, pero no me acordaba de nada, así es que era igual que si no la hubiese hecho. Mi compañero ha sido Fernando.
Vía auténtica, donde las haya. Su dificultad, muy asequible, se mantiene entre el cuarto y el cuarto superior, con un pasito, o dos seguidos, de quinto inferior. El primer largo es un flanqueo de tercero superior, y el último una rampa de segundo, esa que es común a muchas vías, para llegar hata la cima.
Está reequipada con spits, en todo el recorrido. Asegurada, con alejes. La roca de primera, bueno, la del Gorro, que todo el mundo conoce. En general, es bastante vertical, con muy buena presa. El pasaje de quinto inferior es más fácil de lo que parece y está muy bien asegurado, con dos chapas seguidas, aunque para pillar la primera, hace falta dar un paso de decisión. Ese y el que sigue, son de colocación, en un terreno muy vertical, incluso un pelín desplomado, con muy buena presa.
El trazado es la lógica pura. Recorre la cara más altiva del monolito, e través de una linea serpenteante, siempre buscando los pasos menos hostiles. El quinto largo suele hacerse siguiendo las chapas verdes de la Carles, unos dos metros a la izquierda del recorrido original.

martes, 13 de abril de 2010

Albert Busquets



Pequeña gran clásica, vía con pedigrí y ejemplo de restauración. Viejo por nuevo y en el mismo lugar. Tres largos cortos, de unos quince metros, el segundo V+ y los otros dos IV, más un último de III, de treinta metros. Hay un seguro por largo, excepto en el de V+, que hay dos. En la tercera aproveché un merlet muy sano. A pesar de que la tirada difícil la he hecho de segundo, he pasado miedo. La dificultad era escasa y la roca excelente. Además, salvo los primeros diez metros, que curiosamente es donde he tenido menos miedo, la exposición realmente no es mucha.
Me ha servido, por una parte, para constatar lo cobarde que soy, pero por otra, para darme cuenta de que realmente no necesito tantos seguros, en una dificultad más que asequible. Se trata de una vía bien asegurada, lo que pasa es que uno se acostumbra a las ristras de chapas y después todo da miedo. Se pierde la confianza en uno mismo.
El segundo largo, que es el clave de la vía, tiene un paso complicado, en extraplomo, con la chapa en la cara. Después tres o cuatro metros de mucha finura, se llega a otra chapa y la dificultad va decreciendo.
Todo son paraboles de puta madre.
Me he acordado de Ramón Albert, aperturista de esa vía y de otras muchas, con quién tuve el placer de encordarme en varias ocasiones y de compartir algunas cosas. Era un escalador típico montserratino, de una finura espectacular y una seguridad a toda prueba. Él si que tenía confianza en si mismo, era un verdadero escalador.

martes, 30 de marzo de 2010

Vía Bernat i Amalia, al Frare Gros

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Interesante vía que alcanza la cima del Frare por su cara oeste, tras ganar la del Bastó del Frare, por el sur. El ambiente es muy bueno, región tranquila y paisaje sugestivo.
La larga aproximación es para mí parte del aliciente, porque me gusta andar por Montserrat. Hemos ido por Coll de Porc, desde Can Massana, por el camino que pasa bajo La Cadireta, en cambio a la vuelta, hemos descendido la canal de El Lloro y, tras pasar bajo El Dit, el camino que pasa por el refugio y las portellas.
El primer largo no es tan fácil como parece visto desde abajo, la roca inspira poca confianza y los seguros no abundan (lV - lV+).
Hemos alcanzado el final de un contrafuerte y hecho reunión en unos arbolillos. Ahora se nos presenta un muro vertical y compacto, que empieza con tres pasos de estribos en los que hay que estirarse mucho. Abandonamos los pedales dando un paso de equilibrio y decisión (V-). Después marca cuarto, pero es un cuarto difícil. Sigue con unos pasos finitos (V) y más cuarto difícil, hasta que nos ponemos en terreno fácil pero descompuesto y, bordeando el boño final, llegamos a la cima de El Bastó. De seguros bien, sin estar cosido.
De la segunda reunión, que hemos hecho en los árboles del final de una canal, salimos con una fácil grimpada, remontamos otro boño y bajamos por el otro lado de él, a una canal caminable. Bajamos por ella un poco, no mucho, observando el muro que nos presenta El Frare, encontramos una linea de buriles viejos pero sólidos, cercanos entre si. Es el inicio del cuarto largo, que no ofrece ninguna dificultad, salvo un paso en libre (V-) para alcanzar la reunión, colgada pero cómoda.
Salimos en diagonal a la izquierda, en libre, abandonando la linea de buriles, que continúa recto. Es una escalada muy bonita, con roca franca y seguros razonables (lV+ /V). Desde la última chapa hasta arriba hay unos diez metros, pero la dificultad va decreciendo. Eso si, es conveniente elegir bien el camino.
Descenso en rapel de unos treinta metros. Hay una vieja instalación de antología, pero un poco más abajo, relucen dos paraboles inox, con anillas.

Vía escalada en compañía de Ferrán Pradas, que ha hecho la mayor parte del trasbajo.

sábado, 27 de marzo de 2010

Retomando el blog




Tras una temporada sin publicar nada en el blog, vuelvo a escribir en él, por no perder la costumbre, que es sana, y sobre todo por petición de algunos de mis amigos y compañeros.
Durante este tiempo, he continuado viviendo y escalando, solo es que no me apetecía escribir en el blog, porque tengo la cabeza llena de otras cosas y con lo limitada que es...
En cuanto a escalada, el otro día hice una vía de esas que te dejan la alegría en el cuerpo, de las cásicas más clásicas. La GEDE de L' Elephant o, quizá mejor dicho, de La Trompa de l' Elefant. Vía auténtica donde las haya. También he hecho un par de los hermanos Massó, nuevas, la Agullolegs al Xumet y la Josep Barberá, al Mirador de Sant Joan.
Esta última y la GEDE, la he hecho con Pere y la del Xumet con Ferrán y Diego.
Un día de mucho frío repetí, con Fernado, la GAM de la Portella Inferior. Algunas sesiones de deportiva completan mi actividad durante el tiempo que no he escrito en el blog.
No estoy muy animado a escribir, pero ya iré cogiendo impulso.

lunes, 8 de febrero de 2010

Malanyeu. Vía Montse Curto.











No había estado nunca en Malanyeu. Los demás, sólo Pere y hacía mucho tiempo.

Madrugón y llegada antes de que el sol empieze a calentar.
Todo helado. El único lugar agradable es el comedor de Can Anglada. Allí hacemos tiempo, tomando café y esperando a que la pared salga de la sombra. Ya hemos almorzado, muy temprano, en Monistrol.

Ya empieza a dar el sol.
Salimos.
Todavía está todo helado. Se pueden pisar las boñigas de vaca, como si fuesen piedras. Cruzamos por terreno de una granja y la pared ya está cerca.

Joan y Joaquim se meten en la vía Francesc Suñol. Pere, Quima y yo, buscamos la Montse Curto.
Vemos una linea de chapas inoxidables, relucientes, muy seguidas. Eso debe de ser, pensamos, y me meto. Es una placa muy divertida, con abundancia de los característicos agujeros del lugar. Allí, las presas, en lugar de sobresalir de la pared, como en Montserrat, son agujeros.
La reseña dice cuarto y muy difícil no es, pero yo le pondría más bien cuarto superior.
Voy siguiendo las chapas y llego hasta algo que parece más un descuelgue que una reunión. Busco la continuidad y no la veo. Parece ser que esto se acaba aquí. A la izquierda hay otra linea que continúa. Ahora caemos en el error. La línea que continúa es La Carla se' n va a la selva y lo que he hecho es una vía deportiva que, en las reseñas que llevamos, figura con un interrogante. La vía que buscamos tiene que estar más a la derecha. Quima la busca y si, ahí está. Pere me descuelga y voy desmontando mientras bajo.

Ahora empiezo el verdadero primer largo de Montse Curto. Es más fácil que lo otro, pero hay un tramo muy roto y con mucha tierra. Es fácil pero no me fio de que las presas se mantengan unidas a la pared. Precisamente allí, la chapas alejan. Lazo un arbolillo que me inspira poca confianza y un matojo grande que me gusta más. Después ya no es tan descompuesto, las chapas estan cerca y la reunión también.


Sale Pere a por el segundo largo, una placa finita, de quinto, bien asegurada. Me cuesta bastante. La reunión en una especie de feixa.


La tercera y última también la hace Pere, que tiene quinto superior. El inicio es andando, hasta la base de una placa vertical. La vía hace zig zag, siguiendo ana amplia fisura. Al principio de la placa, hay un paso durillo, que debe de ser el quinto superior. Esa tirada, en teoría y según dice el compañero, más difícil que la anterior, pero me cuesta mucho menos.


El descenso, en dos rápeles por la misma vía, y ya nos están esperando los compañeros.
Volvemos a Can Anglada, ahora el suelo está embarrado. Ha hecho un día magnífico. El lugar es muy cálido, cuando recibe el sol. Es un buen sitio para el invierno. Todos coincidimos en que hay que volaver.
Como final de fiesta, torradas con butifarra y cerveza, con animada conversación, que lo que es callados no somos.

domingo, 31 de enero de 2010

Ande vais, pringaos


Pues eso, que nos hemos metido en la Full Equip, de La Codolosa, contando con que el seis a, si no sale, se podrá hacer en a cero, pero no, no se puede. Con estribos, tal vez, pero en a cero, hay pasos que hay que hacerlos. Total, que tras un intento de homicidio, frustrado, por mi parte, en el primer largo, ha quedado un lastra menos en la pared y un susto más en el cuerpo de los colegas.
Ya todos en la primera reunión, Joan y Joaquim, que iban en otra cordada, una vez visto el percal, han dado muestras de inteligencia y se han pirao a la Alimera, mucho más asequible.
Fernándo y yo, en cambio, erre que erre. Bueno, más bien él, que no ha parao hasta que no se ha caído.
Después ya, al merendero a beber cerveza y para casa, que otro día ya haremos más.

martes, 26 de enero de 2010

Somni de primavera

Vía deportiva de tres largos, agradable de recorrer. Los primeros dos son de cuarto y sirven de aperitivo. El último empieza con seis a, que no me ha salido, como era de esperar. Si a Pere y Quima, mis compañeros de cordada. Después va decreciendo la dificultad, pasando por todos los grados, hasta el cuarto.

Joan y Joaquim han hecho "Somni de tardor". Vía paralela, que se cruza en la última reunión.


Hemos almorzado, charlado, reído y escalado, todo muy placenteramente. En fin, un día relajado.

lunes, 18 de enero de 2010

La Porra. Vía del Duc.





Albert, Fernándo y mi menda, han hecho, este domingo, la vía del Duc, en La Porra de Flautats.
La elección ha sido de mi cosecha y, dicen los colegas, que no van a volver a dejarse liar. La vía es bastante guarra, por roca muy quebradiza, y resulta expuesta, por la caída de piedras. Además, hemos disfrutado de un día de niebla, humedad y frío, muy típico montserratino.
En el último largo, en el artificial, hay un paso que yo diría que se ha caído algo, donde se clavava. Yo no he sido capaz de solucionarlo. Menos mal que Albert, después de mucho, ha conseguido superarse sobre una punta de clavo, en un agujerito, que a aguantado, por palanca, justo el tiempo de hacer el paso.
En el libro de la cima, tras la piada de la primera ascensión, por los hermanos Massó, en el noventa y cinco, solo había tres o cuatro más, que se referían a la vía normal. Ninguna de la vía que habíamos hecho.
El rapel, muy volado y espectacular, se instala en un amasijo de alambres y bagas podridas, que salen de un clavo roñoso, aunque parece fuerte. También hay un spit nuevo, que no hace fuerza.

Reseña en El Balcó de la Lluna.

domingo, 10 de enero de 2010

La Codolosa. Vía Josep Monistrol

¿Donde refugiarse del frío, en Montserrat? En la Codolosa, que tiene un microclima buenísimo. Pues allí vamos, Miguel Ángel y yo.
Miramos el libro "Montserrat, cara sur" y a ver que elegimos. Hay, a la izquierda, una de los hermanos Massó, que nos parece adecuadoa a los dos. Grado asequible y la firma Massó. La vía es la Josep Monistrol. Dos largos de cuerda, ambos de quinto inferior. Perfecto, pues para allá que vamos.
Después de ciertos problemillas para cazar la primera chapa, la vía sale bien. La pared es muy fea, pero la vía es bonita, agradable de escalar y con buena roca. Un buen sitio para un día que se presentaba hostil, por la baja temperatura y los restos de nieve.

miércoles, 6 de enero de 2010

"confesión de un traidor"

A veces pensaba en restaurar la vía que abrí con Juan Miguel hace mucho tiempo, en el Gorro (o que abrió Juan Miguel conmigo). De la de la Agulla del Pla del Ocells no me acordaba en absoluto y todavía no recuerdo casi nada.
Jordi me lo proponía en ocasiones, pero siempre lo iba dejando para otro mmomento, simplemente por pereza, porque me apetecían más otros planes, esa es la verdad.
Pasó el tiempo y Jordi desenterró el taladro, como los indios el hacha de guerra, esa es mi percepción y, si no le gusta me da igual, de todas formas, le parece mal todo lo que digo...
Jordi me iba comentando sus acciones, de vez en cuando, además, las seguía en su blog. Hasta ese momento, no me habían parecido tan malas como la gente decía y criticaba. pensaba: total, porque ponga unos cuantos paraboles, en las rampas de detrás del Gorro, nadie debería molestarse, ¿qué más da?
Mas tarde me comentó que había colocado una linea de chapas en la normal de La Magdalena superior y en algún otro sitio. Le dije que eso iba a levantar ampollas.
Ahora no se si antes, despues o durante, pero en aquellos días, se llevó a cabo el reequipamiento de las vías Guzmán-Silva, con la participación del propio Guzmán, para mí Juan Miguel. Me lo iban contando ilusionados. No me gustaba como lo estaban llevando a cabo pero, ¿Quién era yo para decirles nada? Les dije que, por mí, lo que ellos hiciesen estaba bien. Yo lo hubiese hecho de otra manera, pero no lo había hecho, así es que me tocaba callarme.
A continuación apareció Buitri, anunciando victorioso es desmantelamiento de una de las vías, la que todos sabeis. Tampoco me pareció acertado, pero lo esperaba, era lógico que sucediese. No solo por el trabajo mal hecho, también por la actitud que Jordi acostumbra a mantener. Si buscas pelea, la acabas encontrando. Apliqué el mismo principio que antes: ¿Quién soy yo para criticarlo?
La verdad es que siempre he pensado que el aperturista de una vía no tiene ningún derecho especial sobre ella. La pared no es suya, él ha sido el primero en escalarla, eso es meritorio y de agradecer, por el legado que nos deja, pero nada más. El concepto que tengo de apertura de una vía es otro tema y, si entrase en él, me desviaría de lo que estoy diciendo.
Al mismo tiempo, me iba dando cuenta de que ya no eran solo unas cuantas chapas en la rampa de detrás del Gorro, sino un estilo de reequipamientos que, de extenderse, tendría consecuencias importantes y, en mi opinión, muy destructivas.
Atención: es muy importante recalcar que no veo problema en que se abran vías de ese estilo, de hecho, yo las frecuento muchas veces, el problema está en la destrucción de las que desaparecen bajo ellas. Es fundamental entender eso. En este contexto, no está mal que se abran vías de ese tipo, siempre que se haga a una distancia prudencial de las que ya existen. Otra cosa es la saturación de vías que sufren la paredes, pero ese también es otro tema.

En ese momento y dadas las circunstancias, decidí que quería decirle a Jordi lo que me parecía, e intentar, desde la posición de amigo, hacer un poco el papel de mediador e intentar convencerlo para que rectificase sus acciones. Dudé en lo forma de decírselo y, por fin, lo hice a través de un escrito en este mi blog (http://sinfamanigloria.blogspot.com/2009/12/para-jordi-pazos-desde-el-respeto-pero.html) que, claro, es público, como público es el tema del que se trata. El resultado ha sido nefasto, no lo podía haber hecho peor. No solo no ha servido para que reflexione, sino que ahora parece ser que me considera uno de sus peores enemigos.
Al poco me llamó Juan Miguel y le comuniqué algunos de mis argumentos, esta vez por vía privada. No obtuve respuesta entonces. Ahora he leído, en otro blog de internet (http://montserratadventures2.blogspot.com/2010/01/oda-al-cant-dels-ocells-per-j-m-guzman.html), un escrito suyo, cargado de rencor hacia mí, por cosas ocurridas cuando teníamos catorce años (ahora tenemos cincuenta y dos), para mí olvidadas por intrascendentes, y por otras más actuales, que no alcanzo a comprender en absoluto, y que en ningún caso guardan relación con el tema.

En cuanto a mi cambio de postura, que no ha sido de pronto, sino que se ha ido gestando a través de mucho tiempo, no es cobardía ni traición, ni ser demasiado influenciable. Es el resultado de la reflexión, del análisis de la situación, siempre cambiante. Cambiar de parecer no es síntoma de debilidad, sino de inteligencia.
Naturalmente, puedo yo estar equivocado y tener ellos la razón, eso es así, por definición.

Siento mucha vergüenza de que seamos incapaces de tratar las cosas sin enfrentamientos. Estoy harto de recibir insultos y desprecios, a cambio de argumentos, y el colmo es que terminemos ofreciendo un "reality show", con nuestras taras psicológicas por argumento, así es que, si las cosas van por los caminos que están yendo, yo ya no tengo más que decir.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mutant World


Sigo refugiándome del frío, en el Pic del Martell. Esta vez en compañía de Pere y Quima. La vía la a elegido Pere, que ya la había recorrido muchos años atrás. La elección ha sido magnífica (desde el punto de vista de que lo más dificil ha sido para él).
El primer largo es el más mantenido y he tenido que apretar lo mío, que los principios se me suelen atragantar, y eso que iba de segundo, un poco asustado, pensando que si la tónica era esa, de primero me daría la risa tonta. He tardado algo así como un huevo, poco más o menos.
Luego, en el segundo, ya me he metido yo, con la espectativa de que es mucho más fácil. Ya lo creo que lo es, no tiene el menor problema. La reunión bajo una placa que acojona, por donde la vía continúa.
Placa en la que Pere tiene que apretar y Quima, que hasta ahora había subido con mucha facilidad, tamién, a pesar de un acerillo. El problema lo tiene en su corta estatura, ya que no alcanza a las presas, que son las únicas que hay. De todas formas, lo soluciona sin entretenerse mucho. Yo también hago un a cero que, al ser más alto que ella, me permite subir sin demasiados problemas. Además, ya voy entrando en situación.
Me toca la última que, en principio, tiene un paso duro.
El llegar hasta el paso duro parecía muy fácil y, aunque no lo es tanto, voy progresando bien, colocando algún que otro friend. Por fin llego al paso duro, en el que hay un parabol. Se trata de un desplome, recorrido por una fisura. Para decidirme a chapar el Parabol, coloco un friend. Pruebo y encuentro un buen buzón, me supero, bloqueo, busco y no encuentro otro buen canto para la otra mano, que es lo que me haría falta. Saco el friend de debajo del parabol y lo pongo más arriba, con la esperanza de que me sirva de trampeo, pero no, no me sirve. Lo vuelvo a probar dos tres veces más y nada, que no sale. Entonces miro a la derecha y veo que, a unos dos metros, hay un espoloncillo por el que parece más fácil. En efecto, el escaqueo da resultado y, con facilidad, me planto encima del desplomillo. De allí a la reunión es coser y cantar.
Quima, tras varis intentos y con gran esfuerzo, supera el paso del desplome. Es una "jabata". Pere no tiene grandes problemas. Me fijo en como empotra la mano en la fisura, con mucha técnica.
De aquí a la cima, solo resta una fácil grimpada, medio andando, que hago yo mismo, ya que era como iba mejor para las cuerdas.

He encontrado la vía muy guapa. Semiequipada, con paraboles, en los lugares más comprometidos y en las reuniones, que son en buenas repisas. Además, puede completarse el equipamiento con facilidad, con friends y tascones. Está de quinto, pero algunos pasos podrían ser un poco más, sobre todo si no se está muy acostumbrado al tipo de roca.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Retorno Mágico

Vía de sugestivo nombre, que asciende al Pic del Martell, por terreno con bastante vegetación. Graduada de cuarto y cuarto superior, casi solo hay equipamiento en las reuniones, que están con paraboles inox, salvo la segunda, que aprovecha una laja, en la que hay colocada una cadena, además de un spit y no se si algún buril (en esa no me paré). La primera la pasamos de largo y la hicimos en un clavo con cemento, reforzándola con un friend y un tascón. Todas están ubicadas en cómodas repisas. Los largos están limpios, salvo un parabol, un clavo y un buril (creo). Ah, y friend que no se puede sacar. Eso si, se puede poner de todo por todas partes.
Mis compañeros han sido Joan y Fernándo.
Hemos coincidido con otra cordada de veteranos, conocidos de Joan. En la foto puede verse la retención que provocaba un servidor, mientras escalaba el tercer largo.

La vía me ha gustado bastante, a pesar de la vegetación. Escalada atlética y divertida, con algunos pasos que nos los hemos tenido que mirar, pese al grado indicado en la reseña, pero muy asequible en general, y con la gran ventaja de resultar fácil la colocación de friends y tascones, además de abundancia de puentes de roca y arbolitos.

El primer largo es el que me ha resultado más dificil, con algún que otro pasito que, para ser cuarto... vaya vaya. También es verdad que las primeras tiradas suelen costarme más, hata que no entro en calor y en situación...
La segunda, a la salida de la reunión (haciendo la reunión donde la hicimos), tiene un trocito de unos tres o cuatro metros, que es considerado lo más difícil, está de cuarto superior, aunque algunos le dan más. Se trata de un par de pasos de decisión y un poco técnicos, que supero sin muchos problemas.
La tercera, que es la que me ha tocado, también tiene un inicio de mirárselo, lo soluciono arrastándome como un gusano, por entre unos matorrales. El resto es un festival de supercantos, con infinitas posibilidades para asegurarse. Dices: "ahora quiero un seguro" y tienes para elegir entre al menos dos o tres posibilidades, todas buenas.
La cuarta y última es parecida a la tercera, pero sin la dificultad inicial, aunque puede haber algún pasito, según por donde se vaya, que es un poco de buscar el camino.
Y no pasé nada de frío, como me había abrigado tanto y allí el clima es mucho más benigno, inclso me quité la chaqueta.

Al final de la jornada, cayeron unos callos a los que teníamos echado el ojo desde por la mañana.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Para Jordi Pazos, desde el respeto, pero con sinceridad.

Yo soy un escalador malo y cobarde, pero también soy consciente de mis posibilidades, que es lo primero que tiene que ser un escalador, así es que, consciente de mis posibilidades, elijo vías de poco grado y muchas chapas. Como hay muchas vías de todas clases, puedeo escalar todos los domingos. A veces me canso de ir de chapa en chapa y elijo vías de todavía menos grado y sin tantas chapas.
En ocasiones, en muchas ocasiones, voy con algún colega que escala mejor que yo y se hace lo más difícil de primero, o se lo hace todo, que también pasa.
Luego están los recursos naturales de la pared, que son lo mejor de todo, fisuras en las que puedo meter cacharros que luego me llevo y no dejan huella, agujeros que sirven a la misma finalidad, merlets, sabinas... lo importante es saber donde me meto y en que circunstancias lo hago. Si un día me meto en donde no debía y me hostio, no debo de echarle la culpa a nadie, porque nadie me ha obligado ni engañado para que vaya.
También podría suceder que, en una vía que es de mi nivel, me suceda algún percance, que también puede pasar. Ese es un riesgo que asumo. Yo soy quien decide cuanto riesgo quiero asumir, yo soy quien decide que quiero practicar la escalada, yo soy quien decide que escalada quiero practicar...
Incluso podría abrír vías a mi medida, no lo hago, pero podría, siempre que lo hiciese en donde no había nada. El problema se presentaría si las abriese por encima de otras vías que ya existían, porque es muy probable que a alguien le moleste, incluso es posible que alguien quite lo que yo he pusto, con ningún derecho, con el mismo ningún derecho con el que yo lo he puesto. Y si además, previamente, he insultado y desafiado, si he anunciado mis acciones como una amenaza y, además, lo he hecho públicamente, es previsible que el asunto no va a tener un buen final, y si a todo eso le sumamos que he contravenido no sólo la opinión generalizada, sino incluso la normativa legal...

Si quisiese restaurar vías antiguas y deterioradas, lo pensaría y planearía bien, lo comentaría con otras personas, es posible que incluso siguiese los cauces legales, aunque de eso no estoy muy seguro, pero ante todo, respetaría el carácter de la vía y de los escaladores de la zona. De esta manera, a pesar de que no faltaría alguna crítica, porque nunca llueve a gusto de todos, la sangre no llegaría al río, la vía quedaría restaurada y yo estaría a bien con mis paisanos. ¿Qué problema hay en hacerlo así?

lunes, 7 de diciembre de 2009

Diedro Farreny

Este domingo me he unido a una cordada amiga. La formada por Lluis y Ángel. Escalar con Lluis es escalar con guía. El asume, de forma permanente, la posición de cabeza de cordada, y no le gusta que sea de otra forma, aunque en ocasiones hace alguna excepción. Esa situación me permite recorrer vías que, de otra forma, serían inasequibles para mí. Esta vez ha sido una de esas ocasiones.
El Diedro Farreny, en Vilanova de Maiá, a la vista de la reseña, parece una vía asequible. Lo es para la gente que escala bien, pero cuidado los que vamos justitos de grado. Se trata de una escalada que, no siendo de extrema dificultad, resulta bastante exigente, tanto técnica como físicamente. Ademas, ojito con el grado, que es estilo Sant Benet. Está algo equipada, pero solo algo. Hay que currárselo. Tenía y sigo teniendo ganas de hacer vías que no sean ir de chapa a chapa y esta es una de ellas. Claro que, en este caso, el que se la ha currado es Lluis. Yo solo me he arrastrado por allí, detrás de él.

La primera reunión aconsejan no hacerla, pero nosotros la hemos hecho y no nos ha ido mal.
El primer largo no es difícil, pero es muy descompuesto y da bastante yuyu.
La segunda empieza con un paso en desplome, sin nada para los pies, que es el que más me ha costado de la vía (en la reseña, cuarto superior, je je). luego ya es menos difícil, pero sin ser fácil.
El tercero, en contra de lo que se refleja en la reseña, es para mí, el más duro de la vía. Tiene una medio bavaresa, un empotramiento de pie y brazo, una chimenea herbosa...
La cuarta (tercera oficial, o sea, si no se hace la primera reunión), es la considerada más difícil. Es larga (unos cincuenta metros) y exigente. Además, ya se lleva el cansancio de antes. Seguro que la la percepción de alguien que esté fuerte es muy distinta de la mía. A mí me ha faltado fuerza de brazos, no para esa tirada en concreto, que también, sino para la vía en general. A consecuencia de la reciente fractura e inmobilización del brazo, he perdido mucha fuerza y, lo más raro, es que la he perdido en los dos brazos, no entiendo por qué. El caso es que, en el último, o penúltimo, paso duro de la vía, la pila se ha terminado por completo y fiuuuu, a volar dos o tres metrillos, con el chicle de la cuerda y tal. No pasa nada, lo malo es que ahora tengo que volver a subir por dónde antes me había costado y con la pájara desencadenada. Lo intento y otra vez me caigo. Bueno, pues habrá que subir como sea. Supero el tramo problemático jumando con el shunt y un prusik y alcanzo terreno más fácil, en el que puedo progresar sobre los pies (el problema es en los brazos). Por fin pillo una chimenea, me cuelgo la mochila debajo y voy reptando por allí, hasta una reunión en un gran árbol seco que cualquier día se va abajo. Es muy gordo, pero está muy seco y, cuando te subes a el, para salir de la reunión, de das cuenta de lo que hay. Los colegas habían colocado un par de friends, para reforzar. Veo que la mochila se ha abierto y, mas tarde me daría cuenta de que he perdido la cámara fotográfica. Por si faltaba algo, a Ángel se le cae el shunt. De allí se sale ya por terreno fácil y se llega a una reunión de dos paraboles. a los diez metros o así, a la que me parece que llegarían las cuerdas. Junto a todas la reuniones hay otra reunión con paraboles, pero les han quita do las chapas, igual que a alguno que hay en los largos. Esos dos, como algún otro, la conservan. Para salir de aquí hay un paso atlético que no parece muy difícil, pero me es imposible superarme de brazos, así es que improviso un estribo, con la deisi, y para arriba, que se está haciendo tarde. Después de un tramo facilito, pero descompuesto, salgo por una rampa de tierra y estoy arriba.

Bajando se hace de noche y no tenemos muy claro el camino, pero con paciencia y frontales, conseguimos llegar al coche, sin hostiarnos por aquellos barrancos y canales.

Una cosa que me ha molado ha sido encontrarme con El Málaga, en el bar, a quién hacía más de treinta años que no veía. Aunque nunca me he encordado con él, aparece en los entrañables recuerdos de juventud. Me ha gustado charlar con él. Me ha hablado de una vía que ha abierto últimamente, en la Pared Bucólica, llamada Anís del Mono. También estaba Pepe Guerrero, con quién si escalé de joven. En cierta ocasión, en la pared de Patriarcas, compartimos, junto con El Patito, una aventura de esas que no se olvidan, con vivac agónico incluído.

La conclusió de la jornada es que tengo que fortalecer los brazos y pienso hacerlo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La Pique Longue de La Granota


La previsión era de lluvia para el domingo, y de buen tiempo el sábado. Como yo no podía salir el sábado, por compromiso familiar, le aconsejé a Fernándo que escalase con otro compañero. Fernándo siguió el consejo y convenció a Joan y Joaquim de que saliesen el sábado, en lugar del domingo, como tenían previsto, y así lo hicieron, pero sin la compañía de Fernándo, que se vió obligado a dedicar la jornada al desarrollo una fortísima discusión con su parienta, de esas que fácilmente terminan en separación y, en algunos casos, en crimen. Así es que, finalmente, estabamos Fernándo y yo, el domingo, bajo unas espesas nubes bajas que tenían pinta de empezar a soltar en cualquier momento, al pie de La Granota, localizando las chapas verdes de la vía Pique Longue.

Como suele hacer la mayoría, según tengo entendido, empezamos a partir del camino que va al mirador de Fra Gari, sin escalar los dos primeros largos, que consisten en la superación de un zócalo, en la base de la aguja.

Empieza Fernándo. Nos habían dicho que esa tirada es la más difícil. Es cierto.
El colega va superando los metros con relativa facilidad y, a los casi treinta, se encuentra con dos chapas juntas y entiende que está en la reunión, monta y recupera la cuerda que quedaba. Me dispongo a subir y entonces se da cuenta de que la verdadera reunión esta unos pocos metros más arriba. Decidimos que lo mejor es que llegue hasta ella. Cambia de reunión a través de unos pasos finos y, ahora sí, empiezo a subir. En seguida me doy cuenta de que estoy poco inspirado y me muevo con mayor torpeza de la que es habitual, pero bueno, voy haciendo. La dificultad es de quinto, más o menos mantenido y muy bien asegurado, como es la tónica general toda de la vía. Llego a la reunión y, despues de un breve respiro, continúo. Ahora la dificultad decrece y se mantiene entre el cuarto y el cuarto superior. Llego a una reunión a los veinte metros. El plan acordado es que la haría o me la saltaría, según lo viese. Decido continuar. Voy por una placa contigua a un diedro, en cuyo casi final hay un gran árbol. Llego hasta el árbol y continúo. Esta tirada la marca de quinto pero, salvo un paso al principio, que se puede escaquear, es menos, pongamos cuarto superior. Llegando al final del diedro, la placa se vuelve fácil pero descompuesta. La vía bordea una zona en la que se cae todo, buscando terreno más compacto. Llego a una gran explanada y, aunque hay una reunión de paraboles, ato la cuerda a una gran encina y vuelvo a bajar hasta el árbol del final del diedro, que también es una encina, para facilitar la comunicación con el compañero, facilitando también la caida de piedras. Trato de no tirar ninguna, pero la cuerda se encarga de tirarlas ella. Sube Fernándo, con las manos heladas y esquivando alguna que otra pedrada.
Ahora estamos en la gran repisa se tierra, rodeada de rocas. La más alta presenta un muro muy vertical, en el que lucen tres paraboles. Se trata del tramo de seis a. No estamos en una pared, es como un pequeño sector de deportiva. Si no se hace, no hay ningún problema en subir por la derecha, haciendo una fácil grimpada.
Fernándo se curra el seis a de marras, a costa de grandes esfuerzos y con mucho descanso y reflexión en cada una de las chapas. Vaya, ahora tengo que subir por ahí, que estásn las cintas puestas. me arrastro por la pequeña paredita, utilizando las cintas como presa, siepre que me quedan al alcance de la mano, es decir, a cero garrulo por un tubo.
Luego sigo andando por una cresta que encuentro estética, con el monasterio allí abajo, hasta el pie de una estrecha arista, por la cual continúa la linea de chapas verdes que venimos siguiendo desde abajo. Parece factible y me muestro dispuesto a meterle, pero Fernándo dice que se encarga él, cosa que resulta beneficiosa para mi persona, ya que es más dificil de lo que parecía, quinto mantenido, que con la roca fría y lo poco fino que estoy (además de lo poco fino que soy)...
Este último largo lo hacemos como si se tratase de una vía deportiva, descolgándonos al llegar al final.

Volvemos a la gran repisa arbolada de debajo del seis a, desaciendo la cresta y la grimpadita, y montamos el rappel en las evidentes anillas. Vaya guarrada de rappel, por una canal vertical, bien poblada de ramajes, tierra y piedras sueltas. Las cuerdas hechas un ovillo atravesado por palos. Llego a dudar que sea por allí, pero sí, parece ser que sí, que por allí era. Por fin, tras mucho enrredo y desenrredo, caigo en una olla y, después, bajo un poco más y llego a la parte superior de una canal, dónde encuentro una cuevecita, muy útil para guarecerme del apedreo que se prevé, condo baje el colega. Menos mal que he podido esconderme, porque cada vez que alguien baja por ahí, cae de todo.
A continuación vamos bajando la canal, en la que encontramos una cuerda fija y, poco después, estamos en el pie de vía. Empieza a llover. El monasterio lo tenemos a tiro de piedra y parece ser que fuera del bosque lleva más rato lloviendo.

Resumiendo, que parecía que iba llover en seguida, pero aguantó lo que necesitábamos, que yo estaba poco acertado, pero llegué hasta arriba... así es que puedo contarlo como éxito y una vía más, hecha.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Fracasando en el Gorro



La intención primera era la de ir a la Pique Longue de la Granota pero, en el último momento, Fernándo propuso la Magic Line y me pareció bien. Él ya la había hecho, pero le parecia adecuada en nuestra linea de progresión actual.

Nos repartimos los largos y el primero es para él.
Cuando llego a la reunión le digo que quiero abandonar. El motivo es que, aunque no es excesivamente dificil (salvo la entrada, que es brutal), ni demasiado expuesta, la relación dificultad - exposición me supera un poco. Es decir: me atrevo a afrontar esa deficultad, con un poco menos de exposición, y me atrevo a afrontar esa exposición, con un poco menos de dificultad.

Volveremos, cuando haya un pelin más de nivel por mi parte (medio gradito).

martes, 10 de noviembre de 2009

Miranda del princep, vía Dori, variante de entrada Picazo Nubiola.




Uuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuu..... ulula el viento, uuuuuuuu, uuuuuuu, uuuuuuu..........

Me llamó Joan a mitad de semana, a ver que hacíamos y planteamos dos o tres opciones, después volvimos a hablar al final de la semana, y supe que Joaquin está recuperado de su rotura fibrilar, mucho antes de lo previsto, vendrá con nosotros. Se plantea la Dori, de la Miranda del princep. Joaquim y yo la hemos hecho muchas veces, dice Joan, es sencilla, pero bastante larguita, ciento ochenta metros. Me suscribo a la iniciativa, porque la tengo en la lista, porque tiene una aproximación larga, que me gusta andar por la montaña y porque es larga.
Pues bueno, total, que vamos payá, y no por el camino más corto, que es por la Cova de la arcada, desde el Clot del tambor, sino por el Coll de porc, desde Can Massana, que dicen ellos que es mejor y, por mi, de puta madre, que como he dicho antes, me gusta andar por el monte.

La vía es una sucesión de rampas de tercero, interrumpidas de vez en cuando por tramos más verticales, en los que se convierte en cuarto, cuarto superior, con algún paso de quintillo, muy bien asegurado con paraboles, especialmente en los tramos mas difíciles.

Son seis largos de cuerda, o sea, dos por cabeza.
Como el día está de viento, cunto más parriba, más viento, pero bien, todo sobre ruedas hasta la cima.
Luego tiramos por un atajillo que se saben los colegas que, flanqueando por la base del Bitllot, te pones en el Coll de porc en na. de aquí pabajo por donde habíamos venido y a Santa Cecilia, a zampar unos bocatas, en mi caso acompañados de las dos birras de rigor, que corresponden a una postescalada, ellos con Coca Cola, que son abstemios los colegas.

Lo mejor de todo es que Joaquim esté bien ya.
Hala, a esperar al domingo que viene.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Magdalena inferior, vìa Apia.



Enterado del reciente reequipamiento y atraído por el olor del parabolt, me encamino hacia la vía Apia, de la Magdalena inferior. Me acompañan Fernándo y Juan Miguel.

Tengo por costumbre no contrariar la graduación de las reseñas pero, en este caso, lo haré un poco, no en el grado de la vía, que me parece correcto, pero si en el lugar en el que cologar los signos. La reseña utilizada es la de Kpujo.com, la única que he encontrado en internet (seguramente no la única que hay).

El día se presenta típico de otoño, con girones de niebla que se alternan con claros por los que se filtra el sol y un ambiente de humedad.

La vía resulta fácil de localizar, muy cerca del punto culminante de la escala de Jacob, se ven las primeras chapas verdes, que se pierden tras una pequeña panza de la roca.
Empiezo la escalada con pies de plomo, que estar cerca del suelo siempre me da miedo, al contrario de lo que le sucede a otras personas. Conforme voy ganando altura, gano también confianza y llego hasta la pancita, que tiene una chapa justo debajo y otra justo encima, para chapar en la de despues, hay que superar el pequeño esplome que ofrece. Para las manos hay unos buzones que te cagas, pero para los pieses nada. Trinco el buzón que más me gusta y me doy cuenta que de que la superación la tengo que hacer con la mano izquierda, la recientemente lesionada y, aúnque la recuperación va viento en popa, todavía no dispongo en ella de la fuerza normal y no me fio. Cambio de mano como puedo y tiro parriba, chapo, descanso un momento y sigo hasta una reunión muy sana, en un sitio bastante derecho, pero con buenos pies, el largo tiene unos veinte metros y está como cuarto superior, grado con el que coincido, excepto en el paso del desplomillo, al que le pondría quinto.

Fernándo le mete al segundo y, después de un par de metros derechos, con un paso finito, la pared se tumba y tercero hasta la reunión, también a veinte metros, poco más o menos. En la reseña pone el largo de quinto inferior. El paso finito si que debe de serlo, pero poner ese único signo en el largo, induce a una interpretación equivocada.

Continuo con la última, muy disfrotona. Empieza un poco tumbada, pero luego gana verticalidad, con grandes presas, unos treinta metros hasta la cima. Este último largo está graduado de quinto inferior, según la reseña, pero yo diría que no pasa de cuarto.

La he encontrado una vía divertida y amable, con buena roca y bien asegurada. Muy agradable de recorrer.