martes, 6 de enero de 2009

viernes, 2 de enero de 2009

Grotesco principio de año



Durante los quince años de ciclismo, pasados, solía empezar el año haciendo cien Quilómetros. Ahora que he vuelto a la escalada, lo empiezo escalando.
De vez en cuando, me gusta hacer algo en solitario. Siempre elijo vías muy facilonas. Esta vez he ido a Lo tio gos, en el Gorro Frigi, de la que me bajé no hace mucho, porque hacía mucho viento y mucho frío. He visto, desde abajo, la baga que dejé en la primera reunión y allí sigue estando. Como ha llovido tantos días, son numerosos los chorreones de agua en las paredes y uno, bien hermoso, cubre el primer largo de la vía, así es que cambio el plan y me voy a El gruñón, más a la derecha, con final común con la otra.

El acceso al Monasterio está restringido al aéreo, por causa del desprendimiento, como sabe todo el mundo, éstos días, lo cual provoca una gran tranquilidad en la zona. Solo unos pocos turistas, extranjeros en su mayoría, han acudido al Monasterio. En la región de Gorros no se ve a nadie en absoluto. No se oye el habitual escandalo del monasterio, lo que provoca una sensación de tranquilidad inusual en aquel lugar.

La vía resulta una progresión fácil y superasegurada. Subo....bajo....vuelvo a subir....He puesto la alarma del móvil a las cinco, porque el último viaje del aéreo es a la siete menos cuarto. Entre que he salido bastante tarde y unas cosas y otras, he empezado la vía pasadas las dos de la tarde y, como la escalada en solitario resulta bastante lenta, me han dado las cinco en la última reunión, así es que decido rapelar por la canal del primer largo de la vía Viaplana, que va a dar cerca del camino. Ya había bajado por allí hace mucho tiempo. Aquello está chorreando, lleno de barro y de árboles en los que va atascándose la mochila. Llego al final de la cuerda. Hay una buena repisa, estupendo. Me quito la mochila y me dispongo a recuperar la cuerda. El final de la canal está ya muy cerca. Vaya, la cuerda no viene, roza mucho entre las ramas. Tengo que subir. Subo. No ha hecho falta hasta arriba, desde aquí ya si que corre. La recupero y la vuelvo a poner en otro árbol. Cuando subía, he encontrado una baga larga, muy buena, que no había visto al bajar. lleva allí poco tiempo, está nueva. Ahora ya llega la cuerda hasta abajo y además puedo retirasme de la canal. Bajo con más comodidad. Ya está estoy abajo. La niebla empieza a envolverme al mismo tiempo que está anocheciendo. Saco el frontal.

Tengo el tiempo justo para coger el aéreo. Correteo por la ladera embarrada sin fijarme mucho en por dónde voy. Se que el camino está ahí abajo, cerca y que baje por dónde baje, saldré a él. Sigo un poco de sendero que me lleva a una rampa de roca que está muy mojada. Me tiro como por un tobogán y en seguida me puedo poner de pié y veo que tengo el camino a unos diez metros por debajo, pero no puedo bajar por aquí porque es muy vertical. Vaya, que casualidad. Empiezo a flanquear en busca de un punto más propicio y la cosa empieza a complicarse. Es una rampa de tercero, de adherencia, con algunos pegotes de tierra pegados. El problema es que, entre el agua y el barro no hay adherencia que valga, sino que lo que hay es una galleta de lo más tonto.

Si flanqueo diez metros más llego al bosque y estoy salvado. Allí podré agarrarme a las ramas y, aunque sea arañándome....
He dejado caer la mochila para ir más ligero. En ella está la cuerda pero aquí no veo posibilidad de utilizarla y, si encontrase un puente de roca o algo, empalmando bagas largas, que llevo, podría bajar por ellas.
El suelo está a unos seis metros, la noche se cierra y la niebla me envuelve. Por suerte, llevo frontal. La cosa se ha complicado mucho. Si estuviese seco, creo que podría ir casi si utilizar las manos pero así, la situación es muy distinta, aquello patina muchísimo. Estoy en una pequeña repisita de tierra, uno de los pegotes adheridos a la roca, de unos quince centímetros de ancho por cuarenta de largo. Debajo, a unos seis metros, el camino y, entremedias, pared bastante vertical y muy mojada. Volver por dónde he venido tampoco lo veo nada claro. Que situación tan ridícula. Pienso en la posibilidad de dejarme caer, pero es que me voy a romper una pierna, como mínimo, casi seguro. Pues nada, llamo al ciento doce y explico mi situación. Al poco me llama un jefe de bomberos y me aconseja que mejor no me mueva. que tenga paciencia porque el helicóptero no funciona por la noche y, como la carretera está cortada, van a tener que subir andando.
Pasa el tiempo, la humedad me va calando, la posición es muy incómoda y no está claro que aquel pegote de tierra remojada vaya a aguantar indefinidamente. Hay un buzón bastante bueno en el que puedo apoyar un pie. Tengo tres posiciones par ir cambiando: En cuclillas en la repisita, con el pie derecho en el buzón y el izquierdo en la repisita y con el pie izquierdo en el buzón y el derecho en la repisita. También puedo estar en cuclillas, pero mirando hacia el otro lado, pero eso es casi lo mismo.

Por fin llegan los bomberos. Son tres, el jefe con el que hablé por teléfono, que es de mi edad y dos jóvenes, que son los escaladores.
Con ayuda de las bagas largas empalmadas me pasan el casco, que estaba en la mochila y también una chaqueta de que es la de uno de ellos.
Uno intenta subir pero, que va, eso está muy chungo.
Les propongo que den la vuelta por un sendero próximo y, desde arriba, pongan una cuerda fija, en cualquier árbol y así lo hacen.
La maniobra resulta lenta por culpa de la noche y la niebla. Me doy cuenta de que el buzón está cada vez más arriba, lo que significa que la repisa está cediendo. Pongo un pie en el buzón y procuro dejar el mínimo peso en la repisa. Ya están instalando la cuerda.....noto como la repisa está desapareciendo bajo mi pie izquierdo...tengo que salir....todo patina mucho, las botas son zuecos de barro, busco presa de mano, no hay canto, la mano izquierda en otro pegote de tierra que se arranca al traccionar, la derecha encuentra una cantito, está helada y sin tacto, me supero...bien....Ahora estoy solo sobre el pie derecho, lo demás en adherencia dónde no la hay....permanezco así.
Están echando la cuerda pero, como es ramposo, no cae bien.
El bombero jefe permanece debajo de mí. Le digo que estoy apunto de caer. Me dice que no me caiga. Le digo que yo no quiero. pero....se me está contracturando la pierna sobre la que me apoyo....¡daros prisa, por favor!....
Un bombero empieza a bajar por la cuerda y consigue lanzarla cerca de mí....la cojo.....mira que llevo cacharros, jumars, reverso, bloquedor, y más, pero me veo incapaz de colocarlos sin caer, intento pasarme la cuerda para rapelar en dulfer, pero ni eso...me agarro y me dejo ir.....hago un poco de péndulo y, aunque las manos están insensibles, aguantan, bajo un poco y alcanzo una repisa. Ahora si puedo ponermela en dulfer.... acabo de bajar y el bombero me da un abrazo.

Tenían un coche en el Plá de las tarántulas. Me cuentan que han subido en otro vehículo hasta el desprendimiento, lo han cruzado a pie y han seguido andando hasta el monasterio, dónde tenían el todo terreno con el que han subido hasta el Plá de las tarántulas.
Me dicen también que no pueden permitir que yo cruze por el desprendimiento y que los caminos de bajada también están afectados y en malas condiciones. Me piden que me quede a pasar la noche en el monasterio, que con salvarme una vez ya hay bastante. Como la petición es más que razonable y, además era lo que ya había pensado hacer, despues de avisar a mi familia, para su tranquilidad, me voy al al Hotel Abad Cisneros, me tomo una cerveza, me ducho y a la cama.

Esta mañana he salido del hotel, con un firme propósito de enmienda en cuanto a la tendencia natural que tengo a enmerdarme, problema derivado de un despiste innato y, mientras iba pensando en eso, me estaba yendo en dirección contraria a la que debía. De todas formas, no desisto en intentar fijarme más en por dónde voy.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Intento febril


Hoy ha hecho un día de perros. Lluvia, frío, viento, nieve....y enfermedad. Un constipado de los que se llevan estos días.
Visto el mapa meteorológico, deduje que no llovería en Vilanova de Meià, y acerté. Es lo único en lo que he acertado. Llover, no llovía, pero si que hacía viento y frío. Sobre todo frío. La cresta cimera estaba cubierta de nieve, pero no ha sido problema porque no hemos llegado hasta ella. El problema he sido yo. No creí que el constipado me fuese a afectar tanto, pero me he encontrado sin fuerza, mareado y con mal equilibrio. En casa me he puesto el termómetro y si, tengo algo de fiebre.
Nos hemos metido en la Camel, que es una vía más bien sencilla y, en mitad de ella he dicho que abandonásemos. De hecho me sentido incómodo desde el prmer momento y la idea de bajar se ha instalado en mi cabeza, con más fuerza a cada metro que superaba, a trancas y barrancas.

En fin, que he hecho ir a mi compañero hasta allí, para casi nada.

En la foto, Lluis, a punto de iniciar el descenso. Menos mal que tiene buen carácter.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Acròmion



Esta mañana han venido Joan y Balbino a recogerme a mi casa, todo un detalle.
Después del buen almuerzo en el bar, en este caso la Fonda Xica, como es propio de la condición de veteranos, pues venga, a escalar.
En la cara sur de la Magdalena superior, hay dos nuevas vías de Guillem Arias, cuya reseña está en Resenya.net. Se trata de dos vías paralelas al gran diedro canal que surca la pared, una por la izquierda y otra por la derecha. La de la izquierda se llama Doc. Anton R. y la de la derecha Acròmion.
Nuestra primera intención era hacer Doc. Antón R., que tiene quinto, aunque no obligado, y no hay que utilizar los estribos, cosa que a Joan le da mucha pereza, pero ya en el funicular nos encontramos con conocidos suyos que tenían el mismo destino. Precisamente eran el propio Gillem Arias y Joan Marc, con dos chicas jóvenes que formaban otra cordada. Así pues, en vista de la aglomeración, cambiamos el plan y nos fuimos a la otra vía que, según nos dijo Guillem, es muy parecida, aunque el libre no pasa de cuarto superior y hay que hacer unos pasos de estribos, a menos que se quiera y se pueda forzar en libre, que a la vista parece 6a o quizá un poco más.

En las fotos, Joan en el tramo de artifo y una de las jóvenes, ilustrando el el buen tiempo que disfrutamos, a cuatro días de noche buena.

martes, 16 de diciembre de 2008

No hay solución

Está claro que la humanidad no tiene arreglo. El capitalismo nos está devorando, el comunismo autoritario ha fracasado, el comunismo libertario, de forma directa, es impensable.....
Por supuesto no creo en Dios, menudo disparate, pero si existiese sería un grandísimo hijo de puta*
¿Qué va a ser de nosotros?



(*) Véase el mundo en general

lunes, 15 de diciembre de 2008

Abandonos y huídas



Llevo tres domingos entre el abandono y la huida.
El primero empezó con avería de la moto, cuando iba al encuentro de mis compañeros, al lado de Vilafranca. Después de esperar a la grúa y dejar la moto en su guarida, almorcé en casa y me fui a Montserrat, en la furgoneta. La dejé en Monistrol y subí en el cremallera, por tres euros (ida y vuelta), el mismo precio que el parquing (precios de amigo de Montserrat, cosa que siempre me he considerado y de la que ahora existe acreditación). Esta forma de acceso me ha gustado.
El funicular de Monistrol combina estupendamente con el de Sant Joan y, con eso, más comodidad ya es imposible.
Aquel día hacía un frío de la hostia. El camino estaba cubierto por placas de hielo y había un poco de nieve a los lados. Dos o tres cordadas acometían alguna vía, con cara de frío.
El caso es que me fui a la vía "Lo tio gos", en el Gorro Frigi, en solitario. Hice la primera tirada las dos veces que exige el ir en solitario. Como es tan fácil, no merece la pena utilizar jumars. De hecho, me daban gana de subir a pelo, pero no lo hice, por si las moscas.
Una vez en la primera reunión, por segunda vez, el cielo se había tornado plomizo y amenazador. Un fuerte viento helado batía la pared. Aquel plan no me apetecía nada y abandoné.

El siguiente domingo fui con Ferrán y Fernándo al Serrat d' els Monjos, a la vía Guateque. Se trata de una vía de unos doscientos metros, cuya dificultal máxima obligada es de quinto superior, por una pared de bloques y fisuras, algunas herbosas. La primera parte de la vía es la más sencilla y el horario teórico es de tres horas.
Nos metemos a las doce y a las dos todavía no hemos alcanzado la segunda reunión. Desde el primer contacto con la roca, tuve la sensación de que aquella vía es demasiado para nosotros. Hemos hecho vías de esa dificultad, pero de otro tipo. Estamos acostumbrados a ir de chapa en chapa. Somos unos chaperos. Ha quedado muy lejos la época en que teníamos soltura en movernos por una pared no superequipada. Abandonamos porque vamos muy despacio y, en mi caso, porque estoy convencido, cada vez más, de que no estoy preparado para hacer esa vía.



Este último domingo he ido con Joan y Joaquim, sin una idea definida. Hace mal tiempo, amenaza lluvia y hace frío. Decidimos ir a una vía sencilla. En la Magdalena superior, Guillem Arias ha abierto dos que pueden esta bien, de esas aptas para todos los públicos. Decidimos ir allí pero, cuando llegamos al monasterio, después de un sabroso almuerzo en la Fonda Xica, que eso si que ya no nos lo quita nadie, nos encontramos con que está cayendo agua nieve.
Nos vamos a Collbató y nos plantamos delante de la pared de La Codolosa, en el merendero de la cova del Sal Nitre. Está lloviendo claramente. Es una llovizna persistente y todo está mojado. Nos vamos. Andamos herrantes, sin saber que hacer y, de pronto una idea salvadora: vámonos a Subirats que por allí se ve más despejado.
Esta vez si que hemos acertado y al fin pudimos escalar algo. Fueron un par de vías deportivas, una de cuarto y otra, que me gustó mucho, de quinto superior, con un diedro técnico al principio y un pronunciado desplome, pero con buen canto, al final. Despues cervecita, charla y para casa.
Ahora, a ver que pasa el domingo que viene. Se admiten propuestas.

En las fotos: Quimet en Ibéricus (Subirats) y Ferrán empezando Guateque, asegurado por Fernándo.

martes, 2 de diciembre de 2008

El verdadero origen de la exprsión: "ave María"

En el tiempo muy antiguo, muy antiguo, ya existían los bares, como todo elmundo sabe, ya que el oficio más viejo del mundo no es el de puta, como suele decirse, sino el de tabernero.
El caso es que había un bar que era regentado por dos hermanas, que se llamaban María y Asunción.
María y Asunción eran solteras y vivían en la misma casa en la que estaba el bar. Se trataba de una casa de dos plantas. La de arriba era vivienda y la de abajo, que estaba a nivel de calle, era la que había sido acondicionada como bar.
María se encargaba de abrir, por la mañana temprano y, al medio día, Asunción tomaba el relevo, hasta la hora de cerrar.
Como María era un poco perezosa y le costaba salir de la cama, muchos días, abría con retraso y los parroquianos, impacientes, gritaban desde la calle: "¡abre, maría!".
El negocio no iba nada mal y siempre había clientela. Había algunos que se pasaban el día allí metidos, bebiendo vino y, claro, a media tarde, ya no sabían distinguir el color del vino que les servía Asunción, lo cual sirvió de argumento para la letra de una popular canción.
Cuando Asunción cerraba no era todavía muy tarde y la pandilla de golfos holgazanes, que allí se reunía a diario no quería retirarse todavía, así es que se iban a la taberna del Bigotes, que no cerraba en toda la noche, porque era en plan antro de vicio.
Cuando a la mañana siguiente volvían de la juerga, querían tomarse el último vino en el bar de María y Asunción que abría a aquella hora y, si María se retrasaba, gritaban con voz gangosa y lengua de trapo, a causa de la borrachera y el cansancio: "¡abbbe Mariiia!", y es de ahí de donde realmente procede la famosísima frase: "ave María".