lunes, 16 de noviembre de 2009

Fracasando en el Gorro



La intención primera era la de ir a la Pique Longue de la Granota pero, en el último momento, Fernándo propuso la Magic Line y me pareció bien. Él ya la había hecho, pero le parecia adecuada en nuestra linea de progresión actual.

Nos repartimos los largos y el primero es para él.
Cuando llego a la reunión le digo que quiero abandonar. El motivo es que, aunque no es excesivamente dificil (salvo la entrada, que es brutal), ni demasiado expuesta, la relación dificultad - exposición me supera un poco. Es decir: me atrevo a afrontar esa deficultad, con un poco menos de exposición, y me atrevo a afrontar esa exposición, con un poco menos de dificultad.

Volveremos, cuando haya un pelin más de nivel por mi parte (medio gradito).

martes, 10 de noviembre de 2009

Miranda del princep, vía Dori, variante de entrada Picazo Nubiola.




Uuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuu..... ulula el viento, uuuuuuuu, uuuuuuu, uuuuuuu..........

Me llamó Joan a mitad de semana, a ver que hacíamos y planteamos dos o tres opciones, después volvimos a hablar al final de la semana, y supe que Joaquin está recuperado de su rotura fibrilar, mucho antes de lo previsto, vendrá con nosotros. Se plantea la Dori, de la Miranda del princep. Joaquim y yo la hemos hecho muchas veces, dice Joan, es sencilla, pero bastante larguita, ciento ochenta metros. Me suscribo a la iniciativa, porque la tengo en la lista, porque tiene una aproximación larga, que me gusta andar por la montaña y porque es larga.
Pues bueno, total, que vamos payá, y no por el camino más corto, que es por la Cova de la arcada, desde el Clot del tambor, sino por el Coll de porc, desde Can Massana, que dicen ellos que es mejor y, por mi, de puta madre, que como he dicho antes, me gusta andar por el monte.

La vía es una sucesión de rampas de tercero, interrumpidas de vez en cuando por tramos más verticales, en los que se convierte en cuarto, cuarto superior, con algún paso de quintillo, muy bien asegurado con paraboles, especialmente en los tramos mas difíciles.

Son seis largos de cuerda, o sea, dos por cabeza.
Como el día está de viento, cunto más parriba, más viento, pero bien, todo sobre ruedas hasta la cima.
Luego tiramos por un atajillo que se saben los colegas que, flanqueando por la base del Bitllot, te pones en el Coll de porc en na. de aquí pabajo por donde habíamos venido y a Santa Cecilia, a zampar unos bocatas, en mi caso acompañados de las dos birras de rigor, que corresponden a una postescalada, ellos con Coca Cola, que son abstemios los colegas.

Lo mejor de todo es que Joaquim esté bien ya.
Hala, a esperar al domingo que viene.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Magdalena inferior, vìa Apia.



Enterado del reciente reequipamiento y atraído por el olor del parabolt, me encamino hacia la vía Apia, de la Magdalena inferior. Me acompañan Fernándo y Juan Miguel.

Tengo por costumbre no contrariar la graduación de las reseñas pero, en este caso, lo haré un poco, no en el grado de la vía, que me parece correcto, pero si en el lugar en el que cologar los signos. La reseña utilizada es la de Kpujo.com, la única que he encontrado en internet (seguramente no la única que hay).

El día se presenta típico de otoño, con girones de niebla que se alternan con claros por los que se filtra el sol y un ambiente de humedad.

La vía resulta fácil de localizar, muy cerca del punto culminante de la escala de Jacob, se ven las primeras chapas verdes, que se pierden tras una pequeña panza de la roca.
Empiezo la escalada con pies de plomo, que estar cerca del suelo siempre me da miedo, al contrario de lo que le sucede a otras personas. Conforme voy ganando altura, gano también confianza y llego hasta la pancita, que tiene una chapa justo debajo y otra justo encima, para chapar en la de despues, hay que superar el pequeño esplome que ofrece. Para las manos hay unos buzones que te cagas, pero para los pieses nada. Trinco el buzón que más me gusta y me doy cuenta que de que la superación la tengo que hacer con la mano izquierda, la recientemente lesionada y, aúnque la recuperación va viento en popa, todavía no dispongo en ella de la fuerza normal y no me fio. Cambio de mano como puedo y tiro parriba, chapo, descanso un momento y sigo hasta una reunión muy sana, en un sitio bastante derecho, pero con buenos pies, el largo tiene unos veinte metros y está como cuarto superior, grado con el que coincido, excepto en el paso del desplomillo, al que le pondría quinto.

Fernándo le mete al segundo y, después de un par de metros derechos, con un paso finito, la pared se tumba y tercero hasta la reunión, también a veinte metros, poco más o menos. En la reseña pone el largo de quinto inferior. El paso finito si que debe de serlo, pero poner ese único signo en el largo, induce a una interpretación equivocada.

Continuo con la última, muy disfrotona. Empieza un poco tumbada, pero luego gana verticalidad, con grandes presas, unos treinta metros hasta la cima. Este último largo está graduado de quinto inferior, según la reseña, pero yo diría que no pasa de cuarto.

La he encontrado una vía divertida y amable, con buena roca y bien asegurada. Muy agradable de recorrer.

lunes, 26 de octubre de 2009

Sossis i patisants (Collegats)

Muchas veces he pasado por el desfiladero de Collegats y he quedado embelesado, pero nunca había sido mi destino. Ya era hora. Me encanta el ambiente que le rodea a uno, cuando está allí.
Joan, Balbino y yo, hemos dormido en la furgo, en la Font de la Figuereta. Habíamos elegido una vía a priori sencillita, pero no imaginábamos hasta que extremo lo es. Se trata de una rampa, rampa, menos la entrada de la vía, que se las trae. El primer paso consiste en la superación de un desplome, que está de quinto. A lo mejor si que es quinto, pero en frío y con las suelas embarradas... menos mal que no es obligado, porque hemos pringado los tres. Luego sigue un tramo guarro, por un diedro con tierra y vegetación, en dónde la dificultad depende de lo que te fíes de las ramas como presa. Algunos arbustos más sólidos sirven como seguro.Así cinco o diez metros y despues ya se tumba la cosa y empieza un terreno que va a ser la tónica general de toda la escalada: placas tumbadas y fáciles, com buena roca en general, aunque con alguna excepción, y algunos resaltes en los cuales aumenta la dificultad ligeramente, sin pasar en ningún momento de cuarto, quizá algún paso de cuarto superior, por no contradecir la reseña original.

El caso es que no ha venido mal que fuese así, porque una lluvia intermitente ha dado el punto de emoción y, de haber sido más dificil la vía, no hubiésemos sido capaces de hacerla estando mojada.

El descenso nos ha costado más que la escalada y no es exageración. Supongo que en seco será otra cosa, pero así, tan resbaladizo, ha sido verdaderamente incómodo. Se trata de bajar por una canal equipada con cables, cadenas y cuerdas fijas.

En definitiva, he conocido una región magnífica a la que pienso volver.

domingo, 18 de octubre de 2009

Vía Daniel Sa a la Miranda de las Boigas



Ya casi bien, tras la fractura de muñeca que he sufrido este verano, he ido con Joan y Fernándo a la vía Daniel Sa, de la Miranda de las Boigas. Vía elegida bajo varios condicionantes. Fernándo tiene una lesión de rodilla y andar es un problema para él, así es que tenía que haber poca aproximación. Joan pedía que diese el sol, porque está constipado y yo, como me reincorporo, viniendo de una lesión, pedía que no fuese dificil y que estuviese bien asegurada, para ir probando. O sea que tenía que ser una vía no muy dificil, bien asegurada, que diese el sol y con poco pateo. Llegé a preguntarme, muy sinceramente, si realmente queríamos practicar la escalada o si sería mejor que nos fuésemos a pasear por un parque.
Bueno, pues al final la cosa ha estado bien y ha sido a gusto de todos. Además son tres largos de cuerda, uno para cada uno. Para mí el primero, por ser el más fácil y yo el más malo de los tres. Veinte metros de tercero, con algún paso de cuarto y tres paraboles, flanqueando hacia la derecha, hasta una rerunión con buenas vistas del refugio y las agullas.
La segunda ha sido de Fernándo. La pared gana verticalidad y hay dos o tres metros finitos (V), dónde noto un poco de molestia, al tener que tirar del dedo corazón de la mano izquierda, pero solo un poco y solo en esas circunstancias, o sea que me estoy recuperando bien. El largo es el más dificil, pero está bien asegurado.
Por último le toca a Joan, un largo agradable de cuarto - cuarto superior, vertical, con buena presa y los seguros un poco menos cerca, pero bien, sin exagerar.

El descenso ha sido una excursión divertida para mí y molesta para Fernándo y su rodilla de cristal, con destrepes y canales.

La cerveza, indispensable y objetivo fundamental, en El Bruc.

Que bie, ya estoy escalando otra vez, que ganas tenía. En más de dos meses solo había hecho la Tio Gos, hace dos semanas, con la mano jodidilla.

domingo, 4 de octubre de 2009

A la mano coja


No me veía lo suficientemente recuperado del brazo, como para escalar. La mano está debil y dolorida. Juan Miguel me lo propuso, y también Fernándo, pero no lo veía nada claro y estaba dispuesto a seguir esperando. Sin embargo, el viernes a última hora me dejé seducir por Pere y Quima, que me ofrecieron rebajar su objetivo del domingo incluso a niveles ínfimos, con tal de que pudiese acompañarles. Decidimos ir a la Tio Gos, en el Gorro Frigi, que me faltaba en la colección de "love climbing - Arias".
La vía ha resultado sencilla y relajada, a pesar de la disfunción que todavía tengo en la mano izquierda, lo complicado ha sido llegar hasta Gorros, por culpa de las retenciones de tráfico y las aglomeraciones. Cuando ya estábamos a trescientos metros de la entrada del parquing del monasterio, el atasco era tal que dimos la vuelta y volvimos a Monistrol, para volver a subir en el cremallera.

En cuanto a la escalada, una vez conseguimos llegar, bien, muy facilita, salvo el principio del último largo, que está de seis a, pero no es obligado.
El primer largo y el segundo son muy sencillitos pero resultan agradables de escalar. El tercero y el cuarto son andando o casi y los hemos empalmado, saliendo a ensamble cuando se ha terminado la cuerda. El último ya no es tan fácil, empieza con unos pasos duros, que son el seis a, pero que, como decía no son obligados en absoluto. Pere, de primero, lo saca limpio, con mucha soltura y un par de resoplidos. Yo, estando sano, no se si lo conseguiría, probablemente no y asi, ni soñarlo. Se puede acerar bien, pero veo que la mano izquierda no me lo permite, así es que desplego los estribos y asunto resuelto. Luego sigue un cuarto superior-cuarto, que supero sin plroblemas, con algo de recelo en algún paso de mano izquierda, pero bien. Quima prueba y hace un par de acerillos que le duelen en el alma (orgullo de ganadora).
Una buena observación, a tener en cuenta por quien vaya, es que la reunión final, en la cima, está a la izquierda y cuesta encontrarla.
Después ya unas buenas cervezas y eso, y hala, hasta la próxima, que veo que hasta cuarto, de momento, puedo escalar.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Caminando





Calculaba que por estas fechas podría volver a escalar, pero el cálculo era erróneo. La recuperación está siendo más lenta de lo que esperaba y no se cuando llegará a su fin. Hay momentos en los que tengo la sensación de que será pronto, y otros en los que me parece que no va a ser nunca, pero, como realmente no hay mal que por bien no venga, sobre todo para un optimista empedernido como yo, esta situación a dado lugar a una actividad que tenía olvidada y que conduce a un estado mental que es el inicio del buen camino (lo se por experiencia). El buen camino en la montaña, en la escalada y en la vida en general.
Este domingo he ido a Montserrat a caminar, ya que escalar no puedo, y he caminado, inducido por alguna misteriosa inspiración y si habérmelo propuesto, de una forma que tenía olvidada.
Últimamente andaba en busca del pie de vía y antes, cuando mi regreso a la montaña, lo hacía con espíritu deportivo, con vocación por el esfuerzo.
Este domingo he deambulado por la montaña como solía harlo en otros tiempos, sin rumbo fijo, despacio, volviendo sobre mis pasos en muchas ocasiones, contemplando mi alrededor y observando los detalles, con un espíritu mucho más contemplativo que deportivo.
Estoy muy satisfecho de haber recuperado estas sensaciones que me llenan de buenas espectativas, que se transforman en ilusiones. Creía que los bosques de Montserrat no eran tan atractivos como antes y lo achacaba al gran incendio. Lo que no acababa de entender es que también sucediese en los lugares a los que no llegó el fuego. Ahora me he dado cuenta de que no es el bosque el que ha cambiado, sino mi forma de verlo. Ahora estoy volviendo a verlo como antaño.