lunes, 21 de diciembre de 2009

Retorno Mágico

Vía de sugestivo nombre, que asciende al Pic del Martell, por terreno con bastante vegetación. Graduada de cuarto y cuarto superior, casi solo hay equipamiento en las reuniones, que están con paraboles inox, salvo la segunda, que aprovecha una laja, en la que hay colocada una cadena, además de un spit y no se si algún buril (en esa no me paré). La primera la pasamos de largo y la hicimos en un clavo con cemento, reforzándola con un friend y un tascón. Todas están ubicadas en cómodas repisas. Los largos están limpios, salvo un parabol, un clavo y un buril (creo). Ah, y friend que no se puede sacar. Eso si, se puede poner de todo por todas partes.
Mis compañeros han sido Joan y Fernándo.
Hemos coincidido con otra cordada de veteranos, conocidos de Joan. En la foto puede verse la retención que provocaba un servidor, mientras escalaba el tercer largo.

La vía me ha gustado bastante, a pesar de la vegetación. Escalada atlética y divertida, con algunos pasos que nos los hemos tenido que mirar, pese al grado indicado en la reseña, pero muy asequible en general, y con la gran ventaja de resultar fácil la colocación de friends y tascones, además de abundancia de puentes de roca y arbolitos.

El primer largo es el que me ha resultado más dificil, con algún que otro pasito que, para ser cuarto... vaya vaya. También es verdad que las primeras tiradas suelen costarme más, hata que no entro en calor y en situación...
La segunda, a la salida de la reunión (haciendo la reunión donde la hicimos), tiene un trocito de unos tres o cuatro metros, que es considerado lo más difícil, está de cuarto superior, aunque algunos le dan más. Se trata de un par de pasos de decisión y un poco técnicos, que supero sin muchos problemas.
La tercera, que es la que me ha tocado, también tiene un inicio de mirárselo, lo soluciono arrastándome como un gusano, por entre unos matorrales. El resto es un festival de supercantos, con infinitas posibilidades para asegurarse. Dices: "ahora quiero un seguro" y tienes para elegir entre al menos dos o tres posibilidades, todas buenas.
La cuarta y última es parecida a la tercera, pero sin la dificultad inicial, aunque puede haber algún pasito, según por donde se vaya, que es un poco de buscar el camino.
Y no pasé nada de frío, como me había abrigado tanto y allí el clima es mucho más benigno, inclso me quité la chaqueta.

Al final de la jornada, cayeron unos callos a los que teníamos echado el ojo desde por la mañana.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Para Jordi Pazos, desde el respeto, pero con sinceridad.

Yo soy un escalador malo y cobarde, pero también soy consciente de mis posibilidades, que es lo primero que tiene que ser un escalador, así es que, consciente de mis posibilidades, elijo vías de poco grado y muchas chapas. Como hay muchas vías de todas clases, puedeo escalar todos los domingos. A veces me canso de ir de chapa en chapa y elijo vías de todavía menos grado y sin tantas chapas.
En ocasiones, en muchas ocasiones, voy con algún colega que escala mejor que yo y se hace lo más difícil de primero, o se lo hace todo, que también pasa.
Luego están los recursos naturales de la pared, que son lo mejor de todo, fisuras en las que puedo meter cacharros que luego me llevo y no dejan huella, agujeros que sirven a la misma finalidad, merlets, sabinas... lo importante es saber donde me meto y en que circunstancias lo hago. Si un día me meto en donde no debía y me hostio, no debo de echarle la culpa a nadie, porque nadie me ha obligado ni engañado para que vaya.
También podría suceder que, en una vía que es de mi nivel, me suceda algún percance, que también puede pasar. Ese es un riesgo que asumo. Yo soy quien decide cuanto riesgo quiero asumir, yo soy quien decide que quiero practicar la escalada, yo soy quien decide que escalada quiero practicar...
Incluso podría abrír vías a mi medida, no lo hago, pero podría, siempre que lo hiciese en donde no había nada. El problema se presentaría si las abriese por encima de otras vías que ya existían, porque es muy probable que a alguien le moleste, incluso es posible que alguien quite lo que yo he pusto, con ningún derecho, con el mismo ningún derecho con el que yo lo he puesto. Y si además, previamente, he insultado y desafiado, si he anunciado mis acciones como una amenaza y, además, lo he hecho públicamente, es previsible que el asunto no va a tener un buen final, y si a todo eso le sumamos que he contravenido no sólo la opinión generalizada, sino incluso la normativa legal...

Si quisiese restaurar vías antiguas y deterioradas, lo pensaría y planearía bien, lo comentaría con otras personas, es posible que incluso siguiese los cauces legales, aunque de eso no estoy muy seguro, pero ante todo, respetaría el carácter de la vía y de los escaladores de la zona. De esta manera, a pesar de que no faltaría alguna crítica, porque nunca llueve a gusto de todos, la sangre no llegaría al río, la vía quedaría restaurada y yo estaría a bien con mis paisanos. ¿Qué problema hay en hacerlo así?

lunes, 7 de diciembre de 2009

Diedro Farreny

Este domingo me he unido a una cordada amiga. La formada por Lluis y Ángel. Escalar con Lluis es escalar con guía. El asume, de forma permanente, la posición de cabeza de cordada, y no le gusta que sea de otra forma, aunque en ocasiones hace alguna excepción. Esa situación me permite recorrer vías que, de otra forma, serían inasequibles para mí. Esta vez ha sido una de esas ocasiones.
El Diedro Farreny, en Vilanova de Maiá, a la vista de la reseña, parece una vía asequible. Lo es para la gente que escala bien, pero cuidado los que vamos justitos de grado. Se trata de una escalada que, no siendo de extrema dificultad, resulta bastante exigente, tanto técnica como físicamente. Ademas, ojito con el grado, que es estilo Sant Benet. Está algo equipada, pero solo algo. Hay que currárselo. Tenía y sigo teniendo ganas de hacer vías que no sean ir de chapa a chapa y esta es una de ellas. Claro que, en este caso, el que se la ha currado es Lluis. Yo solo me he arrastrado por allí, detrás de él.

La primera reunión aconsejan no hacerla, pero nosotros la hemos hecho y no nos ha ido mal.
El primer largo no es difícil, pero es muy descompuesto y da bastante yuyu.
La segunda empieza con un paso en desplome, sin nada para los pies, que es el que más me ha costado de la vía (en la reseña, cuarto superior, je je). luego ya es menos difícil, pero sin ser fácil.
El tercero, en contra de lo que se refleja en la reseña, es para mí, el más duro de la vía. Tiene una medio bavaresa, un empotramiento de pie y brazo, una chimenea herbosa...
La cuarta (tercera oficial, o sea, si no se hace la primera reunión), es la considerada más difícil. Es larga (unos cincuenta metros) y exigente. Además, ya se lleva el cansancio de antes. Seguro que la la percepción de alguien que esté fuerte es muy distinta de la mía. A mí me ha faltado fuerza de brazos, no para esa tirada en concreto, que también, sino para la vía en general. A consecuencia de la reciente fractura e inmobilización del brazo, he perdido mucha fuerza y, lo más raro, es que la he perdido en los dos brazos, no entiendo por qué. El caso es que, en el último, o penúltimo, paso duro de la vía, la pila se ha terminado por completo y fiuuuu, a volar dos o tres metrillos, con el chicle de la cuerda y tal. No pasa nada, lo malo es que ahora tengo que volver a subir por dónde antes me había costado y con la pájara desencadenada. Lo intento y otra vez me caigo. Bueno, pues habrá que subir como sea. Supero el tramo problemático jumando con el shunt y un prusik y alcanzo terreno más fácil, en el que puedo progresar sobre los pies (el problema es en los brazos). Por fin pillo una chimenea, me cuelgo la mochila debajo y voy reptando por allí, hasta una reunión en un gran árbol seco que cualquier día se va abajo. Es muy gordo, pero está muy seco y, cuando te subes a el, para salir de la reunión, de das cuenta de lo que hay. Los colegas habían colocado un par de friends, para reforzar. Veo que la mochila se ha abierto y, mas tarde me daría cuenta de que he perdido la cámara fotográfica. Por si faltaba algo, a Ángel se le cae el shunt. De allí se sale ya por terreno fácil y se llega a una reunión de dos paraboles. a los diez metros o así, a la que me parece que llegarían las cuerdas. Junto a todas la reuniones hay otra reunión con paraboles, pero les han quita do las chapas, igual que a alguno que hay en los largos. Esos dos, como algún otro, la conservan. Para salir de aquí hay un paso atlético que no parece muy difícil, pero me es imposible superarme de brazos, así es que improviso un estribo, con la deisi, y para arriba, que se está haciendo tarde. Después de un tramo facilito, pero descompuesto, salgo por una rampa de tierra y estoy arriba.

Bajando se hace de noche y no tenemos muy claro el camino, pero con paciencia y frontales, conseguimos llegar al coche, sin hostiarnos por aquellos barrancos y canales.

Una cosa que me ha molado ha sido encontrarme con El Málaga, en el bar, a quién hacía más de treinta años que no veía. Aunque nunca me he encordado con él, aparece en los entrañables recuerdos de juventud. Me ha gustado charlar con él. Me ha hablado de una vía que ha abierto últimamente, en la Pared Bucólica, llamada Anís del Mono. También estaba Pepe Guerrero, con quién si escalé de joven. En cierta ocasión, en la pared de Patriarcas, compartimos, junto con El Patito, una aventura de esas que no se olvidan, con vivac agónico incluído.

La conclusió de la jornada es que tengo que fortalecer los brazos y pienso hacerlo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La Pique Longue de La Granota


La previsión era de lluvia para el domingo, y de buen tiempo el sábado. Como yo no podía salir el sábado, por compromiso familiar, le aconsejé a Fernándo que escalase con otro compañero. Fernándo siguió el consejo y convenció a Joan y Joaquim de que saliesen el sábado, en lugar del domingo, como tenían previsto, y así lo hicieron, pero sin la compañía de Fernándo, que se vió obligado a dedicar la jornada al desarrollo una fortísima discusión con su parienta, de esas que fácilmente terminan en separación y, en algunos casos, en crimen. Así es que, finalmente, estabamos Fernándo y yo, el domingo, bajo unas espesas nubes bajas que tenían pinta de empezar a soltar en cualquier momento, al pie de La Granota, localizando las chapas verdes de la vía Pique Longue.

Como suele hacer la mayoría, según tengo entendido, empezamos a partir del camino que va al mirador de Fra Gari, sin escalar los dos primeros largos, que consisten en la superación de un zócalo, en la base de la aguja.

Empieza Fernándo. Nos habían dicho que esa tirada es la más difícil. Es cierto.
El colega va superando los metros con relativa facilidad y, a los casi treinta, se encuentra con dos chapas juntas y entiende que está en la reunión, monta y recupera la cuerda que quedaba. Me dispongo a subir y entonces se da cuenta de que la verdadera reunión esta unos pocos metros más arriba. Decidimos que lo mejor es que llegue hasta ella. Cambia de reunión a través de unos pasos finos y, ahora sí, empiezo a subir. En seguida me doy cuenta de que estoy poco inspirado y me muevo con mayor torpeza de la que es habitual, pero bueno, voy haciendo. La dificultad es de quinto, más o menos mantenido y muy bien asegurado, como es la tónica general toda de la vía. Llego a la reunión y, despues de un breve respiro, continúo. Ahora la dificultad decrece y se mantiene entre el cuarto y el cuarto superior. Llego a una reunión a los veinte metros. El plan acordado es que la haría o me la saltaría, según lo viese. Decido continuar. Voy por una placa contigua a un diedro, en cuyo casi final hay un gran árbol. Llego hasta el árbol y continúo. Esta tirada la marca de quinto pero, salvo un paso al principio, que se puede escaquear, es menos, pongamos cuarto superior. Llegando al final del diedro, la placa se vuelve fácil pero descompuesta. La vía bordea una zona en la que se cae todo, buscando terreno más compacto. Llego a una gran explanada y, aunque hay una reunión de paraboles, ato la cuerda a una gran encina y vuelvo a bajar hasta el árbol del final del diedro, que también es una encina, para facilitar la comunicación con el compañero, facilitando también la caida de piedras. Trato de no tirar ninguna, pero la cuerda se encarga de tirarlas ella. Sube Fernándo, con las manos heladas y esquivando alguna que otra pedrada.
Ahora estamos en la gran repisa se tierra, rodeada de rocas. La más alta presenta un muro muy vertical, en el que lucen tres paraboles. Se trata del tramo de seis a. No estamos en una pared, es como un pequeño sector de deportiva. Si no se hace, no hay ningún problema en subir por la derecha, haciendo una fácil grimpada.
Fernándo se curra el seis a de marras, a costa de grandes esfuerzos y con mucho descanso y reflexión en cada una de las chapas. Vaya, ahora tengo que subir por ahí, que estásn las cintas puestas. me arrastro por la pequeña paredita, utilizando las cintas como presa, siepre que me quedan al alcance de la mano, es decir, a cero garrulo por un tubo.
Luego sigo andando por una cresta que encuentro estética, con el monasterio allí abajo, hasta el pie de una estrecha arista, por la cual continúa la linea de chapas verdes que venimos siguiendo desde abajo. Parece factible y me muestro dispuesto a meterle, pero Fernándo dice que se encarga él, cosa que resulta beneficiosa para mi persona, ya que es más dificil de lo que parecía, quinto mantenido, que con la roca fría y lo poco fino que estoy (además de lo poco fino que soy)...
Este último largo lo hacemos como si se tratase de una vía deportiva, descolgándonos al llegar al final.

Volvemos a la gran repisa arbolada de debajo del seis a, desaciendo la cresta y la grimpadita, y montamos el rappel en las evidentes anillas. Vaya guarrada de rappel, por una canal vertical, bien poblada de ramajes, tierra y piedras sueltas. Las cuerdas hechas un ovillo atravesado por palos. Llego a dudar que sea por allí, pero sí, parece ser que sí, que por allí era. Por fin, tras mucho enrredo y desenrredo, caigo en una olla y, después, bajo un poco más y llego a la parte superior de una canal, dónde encuentro una cuevecita, muy útil para guarecerme del apedreo que se prevé, condo baje el colega. Menos mal que he podido esconderme, porque cada vez que alguien baja por ahí, cae de todo.
A continuación vamos bajando la canal, en la que encontramos una cuerda fija y, poco después, estamos en el pie de vía. Empieza a llover. El monasterio lo tenemos a tiro de piedra y parece ser que fuera del bosque lleva más rato lloviendo.

Resumiendo, que parecía que iba llover en seguida, pero aguantó lo que necesitábamos, que yo estaba poco acertado, pero llegué hasta arriba... así es que puedo contarlo como éxito y una vía más, hecha.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Fracasando en el Gorro



La intención primera era la de ir a la Pique Longue de la Granota pero, en el último momento, Fernándo propuso la Magic Line y me pareció bien. Él ya la había hecho, pero le parecia adecuada en nuestra linea de progresión actual.

Nos repartimos los largos y el primero es para él.
Cuando llego a la reunión le digo que quiero abandonar. El motivo es que, aunque no es excesivamente dificil (salvo la entrada, que es brutal), ni demasiado expuesta, la relación dificultad - exposición me supera un poco. Es decir: me atrevo a afrontar esa deficultad, con un poco menos de exposición, y me atrevo a afrontar esa exposición, con un poco menos de dificultad.

Volveremos, cuando haya un pelin más de nivel por mi parte (medio gradito).

martes, 10 de noviembre de 2009

Miranda del princep, vía Dori, variante de entrada Picazo Nubiola.




Uuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuuu, uuuuuuuuuuuuu..... ulula el viento, uuuuuuuu, uuuuuuu, uuuuuuu..........

Me llamó Joan a mitad de semana, a ver que hacíamos y planteamos dos o tres opciones, después volvimos a hablar al final de la semana, y supe que Joaquin está recuperado de su rotura fibrilar, mucho antes de lo previsto, vendrá con nosotros. Se plantea la Dori, de la Miranda del princep. Joaquim y yo la hemos hecho muchas veces, dice Joan, es sencilla, pero bastante larguita, ciento ochenta metros. Me suscribo a la iniciativa, porque la tengo en la lista, porque tiene una aproximación larga, que me gusta andar por la montaña y porque es larga.
Pues bueno, total, que vamos payá, y no por el camino más corto, que es por la Cova de la arcada, desde el Clot del tambor, sino por el Coll de porc, desde Can Massana, que dicen ellos que es mejor y, por mi, de puta madre, que como he dicho antes, me gusta andar por el monte.

La vía es una sucesión de rampas de tercero, interrumpidas de vez en cuando por tramos más verticales, en los que se convierte en cuarto, cuarto superior, con algún paso de quintillo, muy bien asegurado con paraboles, especialmente en los tramos mas difíciles.

Son seis largos de cuerda, o sea, dos por cabeza.
Como el día está de viento, cunto más parriba, más viento, pero bien, todo sobre ruedas hasta la cima.
Luego tiramos por un atajillo que se saben los colegas que, flanqueando por la base del Bitllot, te pones en el Coll de porc en na. de aquí pabajo por donde habíamos venido y a Santa Cecilia, a zampar unos bocatas, en mi caso acompañados de las dos birras de rigor, que corresponden a una postescalada, ellos con Coca Cola, que son abstemios los colegas.

Lo mejor de todo es que Joaquim esté bien ya.
Hala, a esperar al domingo que viene.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Magdalena inferior, vìa Apia.



Enterado del reciente reequipamiento y atraído por el olor del parabolt, me encamino hacia la vía Apia, de la Magdalena inferior. Me acompañan Fernándo y Juan Miguel.

Tengo por costumbre no contrariar la graduación de las reseñas pero, en este caso, lo haré un poco, no en el grado de la vía, que me parece correcto, pero si en el lugar en el que cologar los signos. La reseña utilizada es la de Kpujo.com, la única que he encontrado en internet (seguramente no la única que hay).

El día se presenta típico de otoño, con girones de niebla que se alternan con claros por los que se filtra el sol y un ambiente de humedad.

La vía resulta fácil de localizar, muy cerca del punto culminante de la escala de Jacob, se ven las primeras chapas verdes, que se pierden tras una pequeña panza de la roca.
Empiezo la escalada con pies de plomo, que estar cerca del suelo siempre me da miedo, al contrario de lo que le sucede a otras personas. Conforme voy ganando altura, gano también confianza y llego hasta la pancita, que tiene una chapa justo debajo y otra justo encima, para chapar en la de despues, hay que superar el pequeño esplome que ofrece. Para las manos hay unos buzones que te cagas, pero para los pieses nada. Trinco el buzón que más me gusta y me doy cuenta que de que la superación la tengo que hacer con la mano izquierda, la recientemente lesionada y, aúnque la recuperación va viento en popa, todavía no dispongo en ella de la fuerza normal y no me fio. Cambio de mano como puedo y tiro parriba, chapo, descanso un momento y sigo hasta una reunión muy sana, en un sitio bastante derecho, pero con buenos pies, el largo tiene unos veinte metros y está como cuarto superior, grado con el que coincido, excepto en el paso del desplomillo, al que le pondría quinto.

Fernándo le mete al segundo y, después de un par de metros derechos, con un paso finito, la pared se tumba y tercero hasta la reunión, también a veinte metros, poco más o menos. En la reseña pone el largo de quinto inferior. El paso finito si que debe de serlo, pero poner ese único signo en el largo, induce a una interpretación equivocada.

Continuo con la última, muy disfrotona. Empieza un poco tumbada, pero luego gana verticalidad, con grandes presas, unos treinta metros hasta la cima. Este último largo está graduado de quinto inferior, según la reseña, pero yo diría que no pasa de cuarto.

La he encontrado una vía divertida y amable, con buena roca y bien asegurada. Muy agradable de recorrer.