lunes, 28 de septiembre de 2009

Caminando





Calculaba que por estas fechas podría volver a escalar, pero el cálculo era erróneo. La recuperación está siendo más lenta de lo que esperaba y no se cuando llegará a su fin. Hay momentos en los que tengo la sensación de que será pronto, y otros en los que me parece que no va a ser nunca, pero, como realmente no hay mal que por bien no venga, sobre todo para un optimista empedernido como yo, esta situación a dado lugar a una actividad que tenía olvidada y que conduce a un estado mental que es el inicio del buen camino (lo se por experiencia). El buen camino en la montaña, en la escalada y en la vida en general.
Este domingo he ido a Montserrat a caminar, ya que escalar no puedo, y he caminado, inducido por alguna misteriosa inspiración y si habérmelo propuesto, de una forma que tenía olvidada.
Últimamente andaba en busca del pie de vía y antes, cuando mi regreso a la montaña, lo hacía con espíritu deportivo, con vocación por el esfuerzo.
Este domingo he deambulado por la montaña como solía harlo en otros tiempos, sin rumbo fijo, despacio, volviendo sobre mis pasos en muchas ocasiones, contemplando mi alrededor y observando los detalles, con un espíritu mucho más contemplativo que deportivo.
Estoy muy satisfecho de haber recuperado estas sensaciones que me llenan de buenas espectativas, que se transforman en ilusiones. Creía que los bosques de Montserrat no eran tan atractivos como antes y lo achacaba al gran incendio. Lo que no acababa de entender es que también sucediese en los lugares a los que no llegó el fuego. Ahora me he dado cuenta de que no es el bosque el que ha cambiado, sino mi forma de verlo. Ahora estoy volviendo a verlo como antaño.

martes, 4 de agosto de 2009

Directa de l' Avatar y la Dent d' Orlú







Siete de la mañana... Plaza Orfila... Furgoneta industrial reciclada como vehículo de "expedición"... Trajín de mochilas...

Un buen bocadillo en Coll de Nargó...

Aproximación de una hora, poco más o menos, hasta el pie del Tossal de la Feixa y empezamos a escalar casi al medio día.

La vía Directa de l' Avatar, made in Gillem Arias, benefactor de los limitados, me ha gustado mucho. Es mucho mejor que su vecina, la vía d' en Guillem, que hice hace poco. La pared es mucho más estética y aérea y la dificultad más sostenida, con buena roca y la profusión de paraboles característica de la firma G. Arias. Una vía para escalar relajadamente y sin gastar ni una gota de adrenalina.
Largo tras largo la vamos superando, pensando en lo tarde que vamos a llegar a la Dent d' Orlu, nuestro próximo destino, al queríamos llegar tempranito, para situarnos, que no lo conocemos, pero también queremos hacer esta vía, así es que asumimos que llegaremos tarde.

Descenso con el necesario recorrido por la estética cresta de los Pics del Coniller y cerveza en Coll de Nargó. Después, carretera y manta.

Cruzamos andorra y nos metemos por el túnel de Envalira. Salimos en Francia, ya de noche.
Llegamos a Ax les Termes y vemos un cartel de indica el camino hacia la Dent d'Orlu. Al final de una carreterilla, un parquing con alguna gente pernoctando, unos en furgoneta o autocaravana y otros en tiendas de campaña. Allí nos quedamos.

Al día siguiente un almuerzo pantagruélico, en el bar de una señora muy amable y simpática, que nos debió ver cara de hambre. No nos lo pudimos comer todo, y eso que yo soy un tragaaldabas.
Allí, entre la explicación de la mujer del bar y los mapas expuestos en la pared, nos damos cuenta de que estamos en dónde no es. Estamos en el valle al sur de la Dent d' Orlu y deberíamos estar al norte, en el siguiente valle.
Cogemos la furgona y nos vamos para allá. Remontamos una pista y llegamos a un parquing que es una rotonda. Ese es el bueno, al que teníamos que ir. Hay más escaladores. Preguntamos y nos indican el camino.

Aproximación de una horita o así, por bosques y prados pirenaicos, muy acogedores...

La pared está bastante concurrida, por cordadas de diferentes nacionalidades, en diferentes vías. En la nuestra no hay nadie. Es la Tapa Sens Dalle, una de las más fáciles, que la clave del éxito está en ponerse objetivos asequibles. Otra vez es casi el medio día.

Se trata de un tipo de escalada al que estamos poco acostumbrados. Son placas inclinadas, de adherencia. La roca es gneis, que es como el granito que venderían en un bazar chino. Parece granito, pero es peor, con menos adherencia.

En la segunda tirada, Fernando pierde el rastro de la vía y decide hacer reunión en una de la vía de al lado, teniendo que esperar a que un alemán saliese y la dejara libre.
Ahora me toca reencontrar el camino. Voy flanqueando hacia la izquierda y, por fin, vuelvo a encontrar algunas chapas de la vía. Termino haciendo un recorrido turístico por placas tumbadas y franjas herbosas y acuíferas, de sesenta metros que me lleva a la tercera reunión de la vía.

Durante toda la jornada vivimos rodeados de niebla y brumas, con el jersey puesto.
Las reseñas dicen que es una vía muy asegurada, pero no es cierto, la verdad que alejan, a veces más en lo difícil que en lo fácil. Se puedes poner cacharros, pero solo en algunos sitios. De hecho, no siempre se ve la siguiente chapa, lo que le da al asunto un puntito de aventura, obligándote a orientarte en la pared, que es lo mejor de la vía.

En realidad no es difícil, es creertelo, creer que te aguantas por adherencia y mantener una buena posición, con el eje de gravedad pasando por los pies y bien derecho. Si te pones bien y te lo crees, no tiene ningún problema, lo que pasa es que. entre la falta de practica y los alejes, da un poco de yuyu. Después de unos cien metros ya le he pillado el truco.

Las dificultades se concentran en el centro de la vía. Como siempre, lo hemos organizado de manera que a Fernando le toque lo más difícil, porque es el más fino de los dos.

Hay algunos pasos de quinto y, en una tirada, algo de quinto superior.
En uno que está como de quinto, hay una cuerda fija, con nudos, en un resalte. Mi compañero dice que no le parece serio, pero acaba por agarrarse a ella, que si está es por algo. En una guía francesa, que hemos visto, dice que se lleven estribos, puede que sean para ahí, en caso de no estar la cuerda fija.

Luego viene una que es la más dura. Marca quinto superior. El quinto superior está en la superación de un techito y el paso previo a él. En principio, se puede evitar desviándose por la izquierda, pero cuidado, que es de hierba, bastante vertical y, según como este de húmedo, puede ser complicado y desagradable. De todas formas, Fernando siempre va por dónde es e intenta y normalmente consigue, sacar los pasos limpios. Yo soy mucho más tramposo, sobre todo si voy de primero.
El paso del techo lo encuentro más de quinto superior, que es mi límite, y acabo por agarrarme a la cuerda. Fernando, que después de mirarlo bien, lo hace sin problemas, dice que si es quinto superior. El paso en cuestión consiste en superarse con el pie derecho en un garbanzo resbaladizo, a la altura de la cintura y las dos manos en ñapas.
A continuación viene una placa fina y bastante derecha, de quinto, unos cinco metros. Luego un flanqueo fácil, a la derecha y reunión.

Desde aquí faltan cuatro largos sencillitos, sin pasar de cuarto. Lo malo es que, en la antepenúltima tirada, cuando ya parecía todo hecho, la lesión de menisco que Fernando arrastra desde hace tiempo, decide hacerse notar. El hecho no impide que salgamos por arriba, pero hace que lo hagamos con mayor lentitud de la que ya solemos llevar, y la bajada, ni te cuento, es un camino un poco escabroso que, con la rodilla dolorida y el miedo a un nuevo achaque, recorremos a paso de procesión de las más lentas.
Por fin llegamos al bosque, ya anocheciendo y lo cruzamos con los frontales encendidos.

En el parquing hay una pareja-cordada de jóvenes que nos esperan con preocupación, a pesar de que no nos conocen. Han visto nuestra furgoneta, con una reseña de escalada sobre el salpicadero, la niebla y la noche y han deducido que podía haber visos de tragedia. Hablamos con ellos un rato, les explicamos y les agradecemos.

Queríamos darnos una buena cena, pero con lo pronto que se recogen en Francia, tenemos que conformarnos con el fuet que nos quedaba y unos churros que compramos en un puesto de feria que estaba cerrando, que estaban tan malos que acabamos tirándolos a una papelera. Dormimos aparcados, ya en el camino de vuelta y desayunamos en Puigcerdá, en la Plaza del Campanario.

No he publicado antes esta piada, que es de hace casi una semana, porque el trabajo me tenía secuestrado.
Ayer, día anterior a coger unos días de vacaciones, para irme con mi mujer, a pasear por ahí, he sufrido un accidente laboral y me he roto un brazo, así que, además de haberse jodido las vacaciones y el trabajo, voy a tener que estar una temporada sin escalar. Que se le va ha hacer...



MÁS FOTOS (están comprimidas en formato zip)

lunes, 27 de julio de 2009

Vía Esparraguera a la Roca Gris




Era una vía que teníamos pendiente, Fernándo y yo, de esas que todo el mundo ha hecho. Nos la habíamos planteado es mes pasado, pero estaba afectada por las regulaciones. Este domingo, por fin, hemos ido, acompañados por Joan, que la ha hecho varias veces.

Empieza Joan. El primer largo es cuarto, por un espoloncillo algo descompuesto y con no muchos seguros, aunque alguno hay.
La segunda es para mí, Continua el espolón, la dicultad aumenta a quinto y los seguros son más abundantes. Subo haciendo muchos a ceros y con poca inspiración. Ya al final de las dificultades empiezo a dudar mucho. No me decido. En realidad no veo problema en la roca, el paso en cuestión no es más de cuarto superior, con buena roca y un parabol a la altura de los pies, pero la cabeza me dice que no. Es el miedo absurdo que creía estar superando y que vuelve a invadirme. Termino por bajar avergonzado. Sube Joan.

La tercera es la mejor, por su primer tramo, que es un quinto superior muy vertical, con presa pequeña, pero muy buena. Es fuerza de dedos y un poco de posturitas. Se encarga de ella Fernándo y yo subo sorprendentemente bien, evidenciando ante mi mismo el gran desfase que hay entre lo que puedo hacer y lo que me atrevo a hacer.

A pesar de que los pasos más sifçiciles se encuentran en la tercera, la cuarta es, para mí, la más exigente, por la continuidad en el primer tramo. Quinto mantenido, durante bastantes metros, con seguros, pero no demasiado cerca, para la dificultad que es (tres o cuatro metros). Despues ya afloja mucho. El encargado de abrir camino es Joan.

En la quinta, como la dificultad decrece, vuelvo tomar la cabeza de la cordada. Son unos veinticinco metros de cuarto y, al final, tercero superior. Solamente hay un seguro fijo, al que añadido un friend y merlet.

Dicen que la última es la más bonita. Un diedro de cuarto, totalmente "clean", en el que resulta fácil la autoprotección. Como lo que llevo hecho de primero me parece poco y mal hecho, pido que me dejen hacer esta también. Solo hay un paso, al principio, que me cuesta un poquillo, lo demás resulta bastante fácil. El diedro se acaba con un desplome que lo cierra, y que hay que sortear por la derecha. Tengo calambres en los dedos de los pies, cosa que me ocurre a veces. A perro flaco, to son pulgas... me paro un poco, para recuperarme de la dolencia y continuo. Flanqueo a la derecha para evitar el desplome y me abrazo a unos bloques que parecen medio sueltos. Al superarlos, me doy cuenta de ya estoy arriba.

El descenso por los rápeles de la Urquiza - Olmo.

La vía no está mal, pero tampoco la encuentro especialmente atractiva. Claro, que puede tener que ver bastante, el sabor de fracaso con que he salido de ella.

martes, 21 de julio de 2009

Curioso berenjenal en la arista del Caval (Los hermanos Marx en el Cavall Bernat)








En primer lugar, explicar a los lectores que si no he publicado antes esta piada, ha sido porque una lesión ocular me ha impedido utilizar el ordenador, hasta hoy.
En segundo lugar, aclarar que, aunque esta escalada ha sido un ejemplo de en que plan no se debe ir, en ningún momento ha habido verdadero peligro, gracias del sólido equipamiento de la vía y que ha sido un cachondeo divertido y relajado, en el que los compañeros han estado a la altura de las circunstancias, a pesar de los pesares, y que han sido unos excelentes compañeros, con los que me volvería a embarcar en otro jaleo parecido.

Aclaradas estas dos cuestiones, paso a relatar una curiosa aventura, fuera de lo habitual:

Este domingo había quedado con Juan Miguel en la Fonda Xica, a las nueve de la mañana para, después de un buen almuerzo, ir a Gorros, a hacer algo poco complicado pero largo, seguramente empalmar más de una vía. Juan Miguel es un viejo amigo y compañero de fatigas que, aunque escala de tarde en tarde, después de muchos años de retiro, conserva una asombrosa facilidad para trepar por las placas montserratinas.
Llego puntual y me encuentro a varios conocidos, pero no a Juan Miguel, al que supongo a puto de presentarse.
Está Lluis, con Lourdes, Bermu y familiares. También piensan ir a Gorros. También Toni, con un hombre y una mujer a los que no conozco, que dicen que van a la Punsola.
Me siento con ellos... almuerzo...el grupo de Lluis se despide... y Juan Miguel que no aparece. Lo llamo por teléfono y resulta que tiene mal la hora del móvil y cree que es dos horas más temprano. Dice que, si viene, tardará un buen rato. Hago cálculos y me sale que empezaremos a escalar al medio día. Me dice que si tengo con quien ir, vaya, que él ya vendrá otro día. Le tomo la palabra.
La Punsola es una vía a la que tenía muchas ganas de ir, así es que acepto la invitación y me uno al grupo.
Se decide que haremos dos cordadas: Toni con Tatiana y Gonzalo y yo. Ellos tienen dos cuerdas de 10,2, así es que iríamos en simple. Además, yo llevo una Jocker, que, en principio, no va a hacer falta. Elloos aseguran con Gri-Gri.

Nos presentamos en Santa Cecilia y, al preparar el material, resulta que les falta un arnés. El del coche de al lado, que nos está oyendo, se ofrece a prestarnos uno que le sobra, y eso que no nos conoce de nada. Realmente hay buena gente por el mundo.
Solucionado el percance y muy agradecidos, cogemos el camino de L' Arrel. En el último momento, he cogido la Jocker, por lo que pueda ser.

Delante hay dos cordadas de gente fuerte, de fuera de cataluña. Se han venido de Chamonix, porque allí hace mal tiempo.
Le pregunto a Gonzalo como hacemos, si una cada uno. Me dice que sí.

Empizo yo. La primera es un boño descompuesto, de tercero a pelo. He visto que los de delante ponen un friend. Como no llevo, atasco un nudo de cordino en el mismo sitio. Queda estupendo.
Gonzalo sigue con la segunda, muy larga, cincuenta metros de cuarto, quizá cuarto superior arriba, con alejillos de cinco o seis metros, que el aumenta al salterse un seguro en el tramo final, que es el más difícil. Llega ala reunión y dice que no sabe como montárselo para asegurarme. ¡Increíble!
Sube Toni, chapando en nuestras cintas y monta la reunión.
Mientras voy subiendo voy reflexionando un poco. ¿Qué hago? ¿Me bajo? No. preopondré que hagamos una cordada de cuatro en la que Roni y yo nos repartamos los largos. De todas formas, el berenjenal y la lentitud, parecen asegurados y la vía permite una romería, por lo robusto del equipamiento. Además, no nois sigue ninguna cordada a la que podamos estorbar. Los de delante ya están por arriba y van por faena, así es que el caballo está para nosotros y nuestras torpezas. Vamos para adelante.

Formamos la cordada única y Toni le mete a la segunda. Va bien, con mucha decisión.
Cuando nos juntamos de nuevo, en la siguiente reunión, le propongo que, como va más fuerte que yo, en libre, se haga la siguiente, que es la más difícil, obligada y yo haría las tres siguientes, que tienen más artificial. Me responde que si, que él hace la que viene, pero que también piensa hacer todas las demás. Bueno, pues por mí vale, que he venido de invitado y, además, como soy un matao, pues mejor, más tranquilo y a verlas venir.

Toni va haciendo tiradas con mucha decisión y los demás le vamos siguiendo sin demasiados problemas. La chica está preocupada por el artificial, que solo lo ha hecho una vez y con problemas. Yo le voy diciendo que no se preocupe, que ya me encargaré yo de ayudarla.

La sombra nos cubre, sopla un poco de viento y hace fresquillo, a pesar de que estamos a mediados de julio.

Llega el artificial. Se puede hacer bastante o incluso todo en a cero, pero resulta más cómodo desplegar los estribos, sobre todo si no se está muy fuerte, como es nuestro caso.
Pues allí estamos, la muchacha y yo, al alimón, enseñándole el manejo de los estribos, poniendo el suyo en dónde no conseguía llegar, con todo el patio del Cavall, pero con muchas tranquilidad y buen humor. La mujer mresultó ser muy despabilada, además de valiente y, al final del largo ya no necesitaba ayuda. Claro que no íbamos era rápido y, cuando llegamos a la reunión, Toni está tiritando.

La siguiente es ya la penúltima, más corta y sencilla que la anterior. Toni la supera y Tatiana no tiene ningún problema. Ya no va ni despacio. Mientras tanto, por detrás, Gonzalo va superando largo tras largo sin despeinarse.

Al fín nos juntamos Tatiana, Toni y yo, en la última reunión. Gonzalo espera en la de abajo.
Toni, que ya ha hecho la vía, dice que desde allí hasta la cima, solo hay diez metros. La salida de la vía es con un flanqueo a la derecha de seis a o artificial, para después salir en libre hacia arriba, de cuarto superior, per él dice que la otra vez salió por una linea de chapas que sale en diagonal a la izquierda, superando un extraplomo en artificial.
Toni se mete por la salida de la derecha y tiene problemas. Estamos todos un poco helados. Al final no se decide y vuelve a la reunión. Les propongo que salgamos por el otro lado, pero Tatiana dice que quiere bajar, que está muy cansada. Toni tampoco parece muy decidido. Les planteo que bajar desde allí no es un momento, pero veo que es lo que quieren hacer. Yo, la verdad es que voy en un plan que me da todo lo mismo, así es que empezamos a rapelar los trescientos metros de arista, toda una aventura. Además, no tarda mucho en hacerse de noche y yo soy el único que lleva frontal. Hay algún momento un poco tenso, pero pronto vuelve el buen humor. La verdad es que tampoco hay mucho problema, solo un poco de frío y fijarse bien en lo que se hace. Las reuniones están todas con anillas y muy seguras y en este tipo de maniobras tengo cierta soltura. No hay más que ir bajando y ya llegaremos abajo.

Sufro un pequeño percance, un golpe en el ojo debió producirme una pequeña herida en el globo, que ha hecho que la lentilla me resulte insoportable. me la quito, me la pongo, me la vuelvo a quitar y decido prescindir de ella, a pesar de que ello me provoca una disminución de la visión. Por suerte, el ojo dañado es el que tiene menos visión de los dos. Tatiana, que me ve metiéndome el dedo guarro en el ojo, dice que ya la he cagado. Cuanta razón tenía. He sufrido una infección de aquí te espero, pero la verdad es que no tenía otra alternativa. He decidido dejar de usar lentillas.

Bueno, el caso es que, a las doce de la noche, alcanzábamos de nuevo el pie de vía.
Ahora tocaba bajar el trozo de canal y desacer el camino hasta Santa Cecilia, cosa que hicimos con lentitud, para no perder la costumbre de ser lentos. Con un solo frontal, menos mal de él, y yo tuerto. Total, que a las tantas en casa y con un ojo a la virulé, gajes del oficio...

Tengo que volver pronto a terminarla, llevando otro planteamiento más serio. Es una vía que merece la pena.

domingo, 12 de julio de 2009

Bego - Miguel - Kush, a la Agulla de Can Jorba







Muy buena vía, con roca excelente y dificultad asequible, aunque no fácil (para mí, claro). Además es muy larga y de seguros, bien, en mi opinión, el equilibrio exacto entre lo mucho y lo poco. Es decir, bien asegurada, pero no cosida.

Éramos cuatro y hemos formado dos cordadas. Delante Joan y Balbino se alternaban los largos, asumiendo Joan los de mayor dificultad. Joan era el único que conocía la vía. Siguiendo sus pasos, Javi y yo. En este caso, he asumido, de forma permanente, la posición de primero de la cuerda. Lo hemos hecho así por cuestiones de coco, que no de capacidad técnica. Yo tenía el día inspirado y me ha salido bien. Otro día será al revés. De hecho, precisamente yo, he escalado numerosas vías de segundo permanente. Precisamente estoy saliendo de esa situación y lo de hoy me ha venido fenomenal, para curtirme. Por otra parte, siempre he concebido la cordada como un equipo en el que cada uno aporta lo que tiene, en cada momento y en cada situación, y en dónde el éxito o el fracaso es de la cordada, independientemente de lo que haya hecho cada uno. Javi es un excelente compañero, que inspira seguridad. Un compañero fiable, en el que se puede confiar sin duda alguna, en cualquier momento, es un buen compañero, de primero o de segundo (igual que Juan Miguel en la Cerdá Pokorsqui del Elefant).

El hecho de llevar delante la otra cordada, ha sido de enorme ayuda, por la cuestión psicológica y porque me iban marcando el camino.

La primera tirada es larga y mantenida, cincuenta metros o casi, de cuarto superior, puede que algú paso pelín más. Al final afloja un poco, solo un poco. Los seguros a distancia razonable, para que cumplan su función, como es la tónica general de la vía. Además, todo paraboles inoxidables, nuevecitos y flamantes. Las reuniones con don o tres y anillas. Además, en sitios muy lógicos.

La segunda es bastante más fácil. De hecho, la primera es la que he encontrado más difícil. Es cuarto, quizá pasos de cuarto superior. Hay uno, que supera un pequeño desplome, al que le dan quinto inferior, pero no es ningún problema. Es un tirón de brazos, cogido a un buzón que te cabe la mano entera, metida hacia abajo. con la chapa en los morros, y no es obligado.

La tercera a la vista asusta, una placa impresionante, presidida por el techo. Luego resulta que no es para tanto, La roca es muy adherente, las presas buenas y no demasiado vertical. Cuarto superior, pero no tan mantenido como en la primera. Muy, muy disfrutona.
Cuando ya estamos un poco cerca del techo, flanqueamos a la derecha, por una repisa y nos metemos por un diedro que pasa al lado del techo. En este tramo la dificultad decrece. La reunión en una amplia repisa de tierra, con árbolado.

La cuarta empieza andando y luego sigue por una placa muy tumbada. A continuación, la placa se pone un poco más derecha. Le ponen cuarto, pero yo creo que no pasa de tercero superior. Eso si, no bajes la guardia porque los seguros escasean.

La quinta tiene un principio que ha sido el paso que más me ha costado. Está bien asegurado, con dos chapas muy seguidas, pero la cercanía de una repisa, me daba como resultado que si sacaba entre uno y otro, gorpearía en la puta repisa. y eso me ha hecho complicarme un poco más de lo necesario para hacer el paso limpiamente. despues cuarto superior y la dificultad va decreciendo, hasta cuarto, pasándose por otras dos chapas con pelín de alejillo (cinco o seis metros).

La última es corta y fácil. Unos veinte metros de tercero, tercero superior, potegidos con dos paraboles, de esos que no tienen tuerca y están como remachados.


El descenso lo hemos hecho poe la canal del Juego de la Oca, pero montando rápeles, por aquello de la ley del mínimo esfuerzo y pensando que ya habíamos cumplido con la faena.

Una vía atractiva y un buen paso en mi transición a escalar también de primero.
Una compañía magnífica (No frecuento otras, que bastante jodido es escalar, como para ir con gente chunga).

lunes, 29 de junio de 2009

Vía D' en Guillem, al Tossal de la feixa.








El punto de partida ha sido Sant Boi, a las siete de la mañana. primero habíamos planeado salir la tarde anterior, pero al final no ha sido así, ha habido cambio de planes. Hemos ido Joan, Joaquim y yo, en el coche de Joaquim. Almuerzo en Coll de Nargó y aproximación larguita, de una hora, bien, bien.

La vía es, como dice el propio Guillem, "para cuando seamos viejos". Quien sea enemigo de las paraboladas y amante de la escalada comprometida, de estilo tradicional, no va a encontrar en ella más que una aberración. Es, además de por el abundante equipamiento, porque este consiste en paraboles amarillos, al lado de buenas fisuras y sólidos arbustos, cosa que va en contra de la ética establecida para la escalada clásica, que dice que las expansiones se colocan cuando no hay otra pósibilidad. No es así en la escalada deportiva, en donde es habitual y normal encontrar expansiones junto a fisuras.
Las cuestiones éticas y morales son siempre subjetivas por completo. Podemos verla como una vía deportiva de largo recorrido. El caso es que yo, estando como estoy, bastante desvinculado de cualquier ética o moral (excepto en cosas como matar personas, maltratar animales, robar y otras en las que el resultado de la acción es de efectos enormemente trascendentales), me lo he pasado muy bien haciédola y, probablemente vuelva algún día a repetirla.
Cierto es que no es una vía de esas que te dejan una gran sensación y que son perlas en el palmarés, desde luego que no, pero resulta divertida y relajada. La dificultad es a la carta, dependiendo de cuantos paraboles utilices sólo como seguro y cuantos para ayudarte a progresar. Dice la reseña que la dificultad máxima obligada es de quinto, pero me parece a mi que no llega a tanto la obligación. Bueno, quizá algún pasito, no se, pero más bien no, por lo que recuerdo.
Lo que desde luego no es es fotogénica, porque los árboles son tan abundantes que casi siempre hay alguno que tapa.
La tirada que me ha gustado más es la tercera, hasta que empieza el artificial. Es un libre, graduado de cuarto superior, divertidísimo, una escalada atlética, con presas de escándalo.
La cresta cimera es preciosa, con unas vistas formidables y los buitres merodeando, aunque con tanto parabolt, van a comer poca carroña de escalador, los pobres.
El descenso es un poco de machaque. Se hace largo, pero realmente es bonito si te gusta andar por la montaña, muy bonito.

Hemos vuelto a estar en Sant Boi a las diez de la noche, después de un buen bocadillo, de sobras merecido, acompañado de una buena jarra.

En fin, un día completo. Caluroso, pero eso no me molesta mucho, más bien al contrario, amo el calor (siempre que no me quede sin agua). Otro día de estos, o de los otros, iré a hacer la vía Avatar, que me han dicho que es más dificil, pero con la misma profusión de chapas. Queda pendiente.

Todas las fotos

jueves, 25 de junio de 2009

Deportiva sanjuanera



Ayer, día de San Juan, me agregué al grupo compuesto por Lluis, Ángel y Lourdes, que habían quedado a las diez, en el bar Anna, para ir a hacer deportiva. La hora era la prudente, tras una noche prevista como de excesos. Excesos que yo, poco seguidor de tradiciones, no cometí. Me emborracho cuando me da la gana, no cuando lo manda el calendario comercial.
Pero el caso que me ocupa es que fuimos a un boño que, según he averiguado después, se llama "Agulla dels cartutxos".

Lluis abre un quinto superior y, a continuación un seis a, dejando los dos montados. Los demás los hacemos en top rope. El quinto superior lo saco, aunque con un saque, dos descansos, y un recolocamiento pillado de la cinta.
En el seis a me agarro de tres o cuatro cintas.
Finalmente, Lluis monta un top rope en un seis be, con un flanqueo de reunión a reunión. Solo lo hacen él y Ángel. Lourdes y yo, con el seis a, ya hemos quedado servidos y, además, ya es la hora de volver a meterse en la tasca, a libar, que eso se nos da bien a todos, y aquí se acaba la historia del día de San Juan.

MORALEJA: si no te sale un seis a, ¿para que coño vas a probar un seis be?

Salud y alegría, hermanos.